martes, 18 de junio de 2019

Emprender es... ¡Jugarse la piel!



A los 30 años estaba en la cima de mi carrera profesional como responsable de informativos en Radio Televisión Española (RTVE), un sueño adolescente al que había dado forma estudiando una carrera mientras trabajaba a jornada completa y creaba una familia. Siendo algo bello, la persistencia hasta el logro se había llevado por delante la práctica totalidad de mi tiempo y energía. A ese siguieron otros logros hasta que en 1996 decidí abandonar el trabajo fijo por cuenta ajena siendo el primer miembro de mi familia que renunciaba a una nómina con plus de jefatura. No lo entendieron, no lo compartieron, y estaban persuadidos de que mi decisión era un craso error. ¿Por qué lo hice? 

Desconozco si al tomar la decisión tuve tan claras las razones que he ido analizando, razonando y dando sentido con posterioridad. 

En RTVE había alcanzado un techo de cristal ya que había llegado al tope del organigrama. Solo era posible escalar siendo un cargo político lo que me hubiera convertido en candidata a la dirección de la emisora en la que ya era jefa de informativos. Aunque entre mis pulsiones adolescentes estaba la de transformar el mundo, la política nunca fue una opción para mí, menos si cabe tras haber entrevistado a cientos de los primeros espadas de la transición española.

Limitada por el invisible -pero no imperceptible- techo de cristal, quise evitar el deterioro motivacional y cognitivo que hubiera supuesto permanecer 35 años más en el mismo puesto de trabajo, con los mismos desafíos profesionales, idénticos micrófonos, compañeros, vicios y manías. 

Ahora bien, siendo las anteriores razones de peso, lo que inclinó la balanza hacia mi desvinculación del trabajo fijo bien remunerado fue la insaciable sed de libertad e independencia que aún hoy me inspira. Libertad e independencia, dos motores que me hicieron saltar al vacío y -utilizando una expresión del ensayista libanés, Nassim Nicholas Taleb- me impulsaron a "jugarme la piel", título de la ponencia que compartiré el próximo 4 de julio en Tolosa en un acto patrocinado por la Diputación Foral de Guipúzcoa.




"Jugarse la piel" es emprender una actividad remunerada que te apasiona, plena de sentido, conectada a tu vocación, y asentada sobre tus habilidades, capacidades, conocimientos y experiencia. 

"Jugarse la piel" es hacer de tu proyecto una realidad tridimensional que aporte a la sociedad algo único que -en su modestia o grandeza- contribuya a la creación de un mundo mejor. 

"Jugarse la piel" es aplicar reglas profesionales que incluyan tanto vínculos transaccionales (hard) como relacionales (soft) donde las personas asuman las consecuencias de sus decisiones: riesgos y gloria por igual. 

"Jugarse la piel" es luchar por aquello en lo que crees, ahuyentando el miedo, corriendo con lobos, luchando por ti y por otros... 

"Jugarse la piel" es poner el alma en lo que haces cada mañana y cada tarde, cuando puedes y cuando desfalleces, porque hay algo trascendente en juego: un nosotros transpersonal y evolutivo que inclina el planeta del lado de la bondad.

"Jugarse la piel" también es detectar "ventanas de oportunidad", soñarlas o dibujarlas como hace Miryam Artola mi compañera-ponente de la jornada que organiza Gema Zelaia en el Hotel Bide-Bide de Tolosa y a quien cederé la palabra tras mi exposición. Continuará.




domingo, 16 de junio de 2019

Mujeres que hablan directamente al poder



Hace cinco años participé como ponente en un evento que organizó Bizzia en Tolosa (Guipúzcoa) con el objetivo de inspirar a emprendedoras de todos los sectores. El panel de participantes estaba configurado por mujeres que -de alguna manera- representábamos cierta diversidad sectorial así como diferentes momentos biológicos, especialidades, relevancia y estilo. La artífice de la jornada fue Gema Zelaia quien vuelve a contar con mi  modestia presencia en una jornada profesional que tendrá lugar el próximo 4 de julio también en Tolosa. En esta ocasión el eje central del encuentro pivota sobre el "desarrollo del talento y el poder personal".

Será el primero de dos eventos en los que participaré en el mes de julio de 2019 vinculados a las mujeres profesionales por lo que recopilo, leo, investigo y alcanzo algunos flashes de locura-cordura sobre los que construiré mis relatos.

Elizabeth Diller, la arquitecta transformó Manhattan (y la única mujer incluida en la famosa lista de personalidades influyentes de la revista Time), recuerda: "... mis padres se partían la espalda para que yo saliera adelante... nunca podré borrar mis orígenes (polaca inmigrante), es algo que me define para siempre...". 

Somos... ¿el compendio-legado de una saga familiar?



Mary Karr, escritora que arrastra una biografía dura -padres borrachos, violaciones, adicción a las drogas y al alcohol- y que da clases en la Universidad de Siracusa (Nueva York), considera imprescindible que las personas nos contemos nuestra verdad, aunque sea dolorosa.  En su caso le salvaron los libros, lo único que tenía para salir de un entorno infernal.

La verdad, como pre-requisito.



La profesora de filosofía en la Universidad de Chicago, Agnes Callard, entrevista a Margaret Atwood quien afirma que los consejos de quienes han llegado a la cima sobran porque "el conocimiento instrumental e impersonal no desarrolla al individuo. El conocimiento transformador solo es posible uno a uno, persona a persona, lo que exige dedicación y tiempo. Para impulsar a un profesional hay que considerar la idiosincrasia única de cada ser humano". Además -afirma la novelista- "... quienes han logrado el éxito en cualquier disciplina lo han conseguido por su singularidad: no han seguido las huellas de otros...".

En defensa de la singularidad. 



Finalmente me hago eco de una propuesta que Deborah Levy desarrollará el martes 18 de junio en el CCCB de Barcelona: "... Las  mujeres son el arquitecto de la felicidad de la familia; a menudo se olvidan de sí mismas; es necesario recuperar a Virginia Wolf y contar con una habitación propia para soñar, dibujar, escribir, coser y diseñar... La identidad - afirma Deborah Levy- no es algo estático, fijo, sino que se ve influida por el amplio mundo que nos rodea... Es importante que haya mujeres que se atrevan a hablar al poder...".  



Es importante que haya mujeres 
que hablen directamente al poder.


Eventos relacionados: Jueves 4 de julio de 2019, en Tolosa. Jornada matinal en el Hotel Bide Bide patrocinada la Diputación Foral de Guipúzcoa. Lunes y martes 29 y 30 de julio de 2019, en San Sebastián. Palacio de Miramar (cursos de verano de la Universidad del País Vasco). Aforo completo.

sábado, 8 de junio de 2019

Resultados Exponenciales = Interdependencia



Las organizaciones se juegan su futuro si no son capaces de asumir los cambios disruptivos que acontecen. Las empresas son personas, así que las personas se juegan el futuro de las organizaciones si no son capaces de transitar las cuatro fases de la llamada "Curva del Desempeño" -diseñada en 2017 por Sir John Whitmore, mi mentor-.


La curva describe cuatro fases evolutivas de menor a mayor desempeño, de menor a mayor posibilidad de supervivencia empresarial y de menor a mayor satisfacción profesional. Veamos cuáles son:

 El primer nivel se caracteriza por la aceptación pasiva de lo que acontece. El segundo nivel se caracteriza por la obediencia (seguimiento de las normas) y la obsesión por el control. El tercer nivel presenta un conjunto de profesionales talentosos, altamente cualificados (y con amplios egos) que operan de manera independiente. 

Por fin la "Curva del Desempeño" detalla un cuarto y último nivel -al que las empresas del siglo XXI debieran aspirar- que pone el foco en la interdependencia como manera de alcanzar resultados exponenciales derivados de trabajar juntos. Creo que resulta evidente que en la cuarta y última fase evolutiva de las organizaciones entra en juego el trabajo en equipo en el que vengo especializándome desde el año 2002.

Aunque después he completado mi formación, siempre vuelvo a John porque asentó en mí las bases para un trabajo de acompañamiento a las organizaciones que genuinamente aspiran a la triada de oro: resultados exponenciales + satisfacción del cliente + desarrollo de los profesionales. 




En 2019 participo activamente en la transformación de profesionales hacia el cuarto nivel (interdependencia) en una empresa líder mundial de la movilidad radicada en Zamudio (Vizcaya), en una empresa líder mundial en la fabricación de neumáticos radicada en Lasarte (Guipúzcoa) y en una empresa líder del sector de la automoción radicada en Zaragoza. En total más de cincuenta personas implicadas en los procesos con los correspondientes comités de dirección a la cabeza del cambio hacia la interdependencia uno de cuyos ejes consiste en la transición del ego al eco system, de los comportamientos excluyentes apalancados en el "yo" a los comportamientos incluyentes basados en el "nosotros". Equipos. Interdependencia.

Comparto conocimiento, casos, experiencia, secretos y atajos en una única jornada formativa el próximo 14 de junio de 2019, en Zaragoza. Información y matrícula pinchando aquí.