martes, 18 de agosto de 2015

Dilemas profesionales de las mujeres


No por mucho madrugar amanece más temprano. Ni por esforzarse (hasta casi romperse) se logra lo que se anhela. A veces. A veces ocurre, otras no. Pero en realidad no hay opción: aunque se hayan perdido todos los combates hay que seguir la linea del horizonte sobre la que se posa el ojo del alma en bajamar, o donde flota si la pleamar nos pilla desprevenidos.

No por estar rodeado de trece  millones de japoneses te sientes más acompañada. Ni más sola en la cima del portillo de Lunada (Burgos). Ni está asegurado el éxito profesional por más páginas y másters que añadas a tu currículum. Digamos que parece sensato saber vivir en la incertidumbre silenciando al pánico con el opio de la lógica, doblegando al miedo con la fuerza de un jabalí asiático.

Los sueños se tienen, alimentan, persiguen y a veces logran. Por ejemplo viajar a Japón, durante quince días, en compañía de tu pareja. Mi hija. Hablo una vez más de ella porque es una fuente permanente de inspiración en su trasiego por treinta y tres países del globo. Globo que a veces me gustaría se desinflase un poco... ¡aunque estoy aprendiendo bastante de geografía!

Al menos en el aeropuerto de Haneda (Tokio) esperaba su vieja amiga Yoko y ambas pudieron abrazarse y salir corriendo a explorar la capital y sus kimonos.


En Tokio, agosto de 2015


Estas fantásticas mujeres se conocieron en el Codarts (Rotterdam, Holanda), conservatorio de élite donde ambas cursaban un máster en 2009. Compartimos cenas, paseos, secretos, conciertos y muchas de carcajadas ¡tantas como los pisos del inmueble donde se hallan en el momento de tomar la fotografía! 

Tienen treinta años, conocen más de treinta países, hablan cuatro idiomas, tienen trabajo y, sin embargo, les invade la sensación de que se les escapa el tren de la vida. ¿Qué tren? ¿Qué vida? Mujeres cosmopolitas que viajan a 581 kilómetros por hora hacia su destino ¿qué destino? Muchas preguntas cuya respuesta desconozco porque además no sé hasta qué punto estas mujeres representan un canon contemporáneo... Intuyo que el reloj biológico les empuja al abismo selectivo entre la carrera profesional y la maternidad justo ahora que sofisticada y silenciosamente las plantillas adelgazan de mujeres con el sigilo que actúan los asesinos en serie.




La maternidad se ha convertido casi en una empresa creativa, 
frente a la frustración generada por el mundo laboral



Dice la filósofa Élisabeth Badinter que bajo el pretexto de la crisis y ante la dureza en la que las mujeres viven algunas profesiones de alta exigencia se está produciendo un repliegue, una vuelta al hogar y la crianza de hijos, como alternativa al combate cuyos frutos tardan en llegar ¡si llegan!

Trampas y espejismos entorno al desarrollo profesional de las mujeres cuyo elevado precio exige sangre, sudor y lágrimas. ¿Por qué? Todo esto parecía superado hace mucho tiempo, antes incluso de que estas prodigiosas mujeres nacieran. Entonces... ¿cómo se produce este anacronismo? y sobre todo: ¿por qué? ¿para qué?