lunes, 1 de septiembre de 2014

El risotto incrementa un 30% la productividad


El risotto se sirve caliente bajo el efecto emocional de una alegría motivada o inmotivada -y no por ello menos nutritiva-.

Celebramos la navidad del 2011 al 2012 en Rotterdam -donde entonces vivía mi hija- con gran alboroto de cohetes y fuegos artificiales que los lugareños lanzaban desde las azoteas de las casas. Era un espectáculo de ruido y color difícil de imaginar en los Países Bajos ¡salvo que lo vivas en directo en alguna de las grandes capitales de Holanda! 




Aprovechamos el tránsito de la nochevieja para lanzar algunas skylinters proyectando nuestros deseos contra la negrura del cielo. Pusimos mucho calor de corazón para compensar varios grados bajo cero cerca del puente Erasmus, donde el viento era un cuchillo de doble filo.

He de confesar que mi petición se cumplió con creces. Una vez más funcionó la magia del "creer para crear" nuevas realidades. La alegre emoción (risotto) propulsó con su fulgor las linternas desde el espigón acuático hasta las estrellas para perderse finalmente en el horizonte del futuro deseado.




La semana pasada terminé en compañía de Antia y Pilar de Aula de Chefs. Nos reímos tanto que me dolían los mofletes y las costillas. De verdad. Fuimos capaces de encadenar tantas bromas, en tan poco tiempo, que las tres acabamos empachadas de risotto y, al mismo tiempo, llenas de energía y proyectos creativos, sociales, innovadores, desafiantes, comprometidos... ¡necesarios! para el mundo que habitamos.

Viene a cuento este relato breve al descubrir que la primera escuela de Europa según el ranking de Financial Times, IE Business School, desarrolla con éxito un máster asentado en el hecho de que una mente positiva es un 31% más productiva que una negativa y/o estresada (datos de la Universidad de Wisconsin). Ocurre también que los trabajadores satisfechos elevan un 37% sus ventas frente al resto de la plantilla (investigaciones de la Universidad de Harvard).




La práctica cotidiana del risotto (alegre actitud en el vivir y trabajar) tiene una relación directa con la felicidad y es algo que se puede aprender. De hecho, entrenar el enfoque positivo y el poder de la actitud (inner game) es parte esencial de mi trabajo y requisito previo a cualquier logro.

El mensaje de Wisconsin es claro. El mensaje de Harvard es claro. La reiterada práctica de mi oficio constata sus evidencias: podemos elegir los procesos mentales que aplicamos a cada situación. Además los procesos mentales positivos propiciarán la movilización del potencial incrementando sustancialmente el logro de cuantos objetivos nos propongamos.

Todo comienza con un acto volitivo -con el deseo de ser feliz- persistiendo hasta el logro sin perder de vista el foco, la práctica de hábitos saludables, la aceptación de la resistencia, el desgaste... y la dieta permanente de risotto (actitud alegre, esperanzada y positiva).  ¡Como siempre la elección nos corresponde y la grandeza de la libertad nos espera!