jueves, 19 de marzo de 2015

Simple Felicidad ¿Felicidad Simple?


Cerca de casa uno encuentra casi todo lo preciso para ser feliz. Incluso en casa halla inspiración para serenar el ánimo y recuperar el equilibrio ¡tan necesario! como nutriente ante la azarosa vida que llevamos bajo el pretexto de ilimitadas exigencias materiales. Pretexto que se disfraza de largas jornadas de trabajo, desplazamientos, hoteles, aeropuertos, estaciones, gasolineras... lugares de paso en mitad de la nada. 





Cerca de casa hay una exposición de Niki de Saint Phalle (1930) -la mujer que aparece en la fotografía superior- quien desarrolló una fructífera y exitosa carrera artística en países como Francia y Estados Unidos. Muy desafiante en sus planteamientos estéticos durante los años sesenta y setenta, colocó sus esculturas en emblemáticos museos, jardines, parques e instituciones públicas. Tres de sus esculturas se asoman a la ría del Nervión desde el pasado 27 de febrero -donde permanecerán hasta el 11 de junio- junto a otras 200 obras de la artista que rinde homenaje a la feminidad. 

Pasear por la zona de Abandoibarra (Bilbao), sacar algunas fotografías a la altura del Museo Guggenheim Bilbao, estudiar la trayectoria de la artista y tomar un café me han hecho sentir feliz. Ya saben... ¡como una lombriz!






Cerca de casa uno encuentra casi todo lo necesario para ser feliz y en mi vetusta biblioteca topo con un libro amarillento de la época en la estudié filosofía. Amarillento y subrayado (como todos los manuales que me interesan) lo abro en una página en la que se reproduce una carta de Séneca (filósofo romano) a su amigo Lucilio -muy aficionado a los viajes- justo antes de partir.

Séneca le dice a su amigo: Querido Lucilio, todo ese ajetreo es inútil. Tú huyes contigo mismo. Debes dejar a un lado las cargas del espíritu. Hasta que no lo hagas, ningún lugar te resultará satisfactorio...". ¿Qué les parece?