jueves, 26 de noviembre de 2015

No es un ensayo general ¡la vida!


Microrrelato. Por segundo año consecutivo imparto un taller en el Palacio de Aiete (sí, un auténtico palacio) situado en el centro de un bosque urbano que incluye un pequeño lago en el que languidecen dos cisnes como el que sostiene la mano de Paloma.




Aunque el enfoque temático es similar -se trata de aportar algunas claves que propicien el liderazgo de la propia vida- el curso pasado fue altamente emotivo y (con su llanto) los participantes mostraron el dolor causado por la pérdida de un bebé, la fragilidad de quien vive en el umbral de la pobreza, o el padecimiento de una incurable enfermedad. Me sorprendió que en una formación organizada por el departamento de cultura del ayuntamiento de San Sebastián -y pensado para la ciudadanía- hubiera tanto sufrimiento.

El taller fue una vivencia hermosa para mi y guardo gratos recuerdos de todas y cada una de las personas que pusieron mucha alma en las dinámicas participativas que propuse. Por ejemplo, pedí que "cosificaran" un sueño personal eligiendo un objeto que lo representara de manera simbólica y que -al tenerlo cerca- les recordase que merecía la pena ¡luchar por ello! Paloma -afectada por un cáncer- eligió la pequeña figura de un cisne.  




Hoy me he enterado de que ya no está por estos mundos y por lo tanto no sostiene el sueño del cisne. Repaso las fotografías de aquel grupo y me resulta difícil ¡doloroso! pensar que no volveré a verla y adquiere especial sentido aquella frase de Jorge Bucay en la que afirma que "...tenemos el derecho y el deber de ser felices mientras gocemos del privilegio de estar vivos...".