viernes, 23 de octubre de 2009

Silencio

Es viernes. Son las diez de la mañana. Estoy en pijama en el salón de casa. Veo la isla de Santa Clara, el Sagrado Corazón del Monte Urgull, el mar -bastante sereno- y la incipiente claridad del quinto día sin pisar las aceras. Llevo cinco días preguntándome cuál es el mensaje de mi afonía total. A estas alturas de la película de mi vida, sé con certeza que nada se produce porque sí. No había estado enferma -ni poco ni mucho ni nada- en los últimos siete años. Un ciclo, dirán los aficionados a la numerología. Vale. El caso es que esta mañana -tras el desayuno- me ha dado por coger un libro gordísimo de 707 páginas, Yo soy eso, de Sri Nisargadatta Maharaj (Bombay, 1897) y por abrirlo con el método zahorí: dónde caiga... dispuesta a descubrir su mensaje para este silencio obligado y reclusión que dura ya una semana laboral.


Me estaba perdiendo fuera: exceso de actividad, de palabras, de esfuerzo, de desgaste, de horas laborales, de voluntad, de riñones, de planificación, de estrategia, de marketing... De circo y noria.

Era urgente que me re-conectara dentro: en el lugar del que emergió con espontaneidad, frescura juguetona, alegría y entusiasmo a granel, las ganas de entrenar a las personas para un mejor vivir.

Y la manera más benévola que ha encontrado la vida para que me pare no es otra sino dejarme sin voz. No puedo trabajar. Fuera de servicio. Parón obligado. Dormir. Había sepultado en mí lo que siempre supe: uno planta la semilla y deja que el resto lo hagan las estaciones... Silencio para mi sistema nervioso central, mis cuerdas vocales y para mis tímpanos.


En la página 610 he hallado una idea que me gusta. Le preguntan a Sri Nisargadatta ¿Cuál es la señal del progreso espiritual? o -si me permiten la traducción simultánea- ¿Cuál es la señal de que uno está cumpliendo su misión, aquello para lo que nació? y el maestro hindú contesta: Estar libre de toda ansiedad; un sentido de alivio y alegría; una profunda paz interior y una abundante energía externa.

Tomo nota. ¡¡Que tengan un día pletórico de energía!!

2 comentarios:

guremy dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con él. Así debe ser. Yo aún estoy en camino y debo estar cerca, muy cerca porque mi sombra está trabajando a pleno rendimiento para alejarme...una batalla gana ella...pero la venceré :-) Y yo también disfrutaré de mi misión

Socrates dijo...

Qué estupendas "alarmas" que tenemos, verdad?

Y si "hablas" un poquito este fin de semana "con el corazón"? se me ocurre...

Feliz fin de semana!