domingo, 1 de febrero de 2026

Emprendimiento: ni garaje ni sudadera

 

Mi entorno se muestra desconcertado cuando persisto en trabajar cruzado el umbral de los sesenta. La familia, los amigos y conocidos entienden la jubilación como un idílico remanso. Yo no lo veo así.

Para la mayoría navego contracorriente, pero yo me siento a gusto conmigo misma y con la curva de aprendizaje, desafío y diversión que aportan los proyectos en los que trabajo.

Soy consciente de que mi entorno quiere protegerme, pero ¿de qué, de quién? y entiendo que al conocer la austeridad de mis costumbres -y mi larga cotización a la seguridad social- no encuentren argumentos para que persista en mi actividad profesional. 

La necesidad no es la única razón para continuar, hay otras, son bellas, y sostienen la fortaleza -acaso la terquedad- con la que defiendo mi navegación contracorriente.





No voy sola, algunos grandes hombres y mujeres persisten en su profesión, la reinventan, crean un negocio o ponen en marcha proyectos pasados los sesenta años: hacen que me sienta más acompañada y menos incomprendida. Leopoldo Abadía es uno de ellos. El profesor, escritor, colaborador de medios de comunicación, conferenciante, autor de un blog e impulsor del primer máster que se impartió en España (a través del IESE), anima a tener actividad profesional mientras haya salud y apetezca. 

Tiene 92 años y una lucidez extrema para argumentar porqué seguir al frente de proyectos: mantiene en forma tu cerebro, te relacionas con otros profesionales, aprendes y aportas (propósito y percepción de utilidad). Abadía recuerda que "a partir de los cincuenta años un profesional está dotado de experiencia y sentido común, dos ingredientes esenciales en los negocios" ¡todo ventajas!  Yo añadiría que además ¡te diviertes! un motivador esencial del cerebro. Por último, el profesor recomienda desconfiar de los winners y de quienes afirman haber alcanzado el éxito con facilidad y rapidez. Más habitual es conseguir la cima a base de esfuerzo, tesón y reciclaje.

Atrás han quedado los garajes y las sudaderas, el emprendimiento del siglo XXI luce canas y yo... ¡tan contenta!


Artículo relacionado. TL 3 minutos.

No hay comentarios: