viernes, 16 de septiembre de 2022

Chouinard: ética y coherencia empresarial

 

Trabajo con lideres y equipos profesionales y me manejo con soltura en los temas que constituyen el núcleo duro de la gestión empresarial, ahora bien, siempre me han fascinado los enfoques de la periferia -acaso disruptivos- que en su originalidad aportan y refrescan la teoría puramente académica que (se dice) sostiene los negocios. 

En los márgenes de la ortodoxia encuentro tesoros que forman parte de mis contribuciones a los proyectos. Digamos que es mi estilo y que las compañías consideran que forma parte de mi aportación de valor.

En este marco referencial, en el año 2005 salió al mercado el libro "Que mi gente vaya a hacer surf" donde el escalador y ecologista estadounidense, Yvon Chouinard, narraba palmo a palmo la creación de Patagonia, una empresa centrada en la industria al aire libre. El volumen -ilustrado con fantásticas fotografías de Chouinard, su esposa, hijos y amigos en las montañas y los ríos- me fascinó al punto de que desde entonces he regalado muchos ejemplares del texto porque es un soplo de aire fresco para cualquier empresario o gestor. Hoy -en un gesto de extrema coherencia con los principios que alentaron la creación de Patagonia y con la manera de vivir del propio Yvon Chouinard- se anuncia la donación de la empresa (valorada en 3.000 millones de dólares) para crear un fideicomiso y una organización sin ánimo de lucro que invertirán en la regeneración del medioambiente.




Lejos de ser una anécdota en la página de economía de los rotativos, el hecho tiene entidad propia ya que responde por sí mismo a una pregunta que suelen hacerme cuando imparto formación: ¿se pueden poner en marcha negocios, hacerlos rentables y mantener al mismo tiempo unos principios éticos y solidarios? La respuesta es sí ¡se puede! a la vista de la sólida trayectoria empresarial de Yvon Chouinard.

Patagonia fue creada en el año 1973, posee setenta puntos de venta entre los que se encuentran Estados Unidos, Países Bajos, Japón o Australia y vende productos por un valor de mil millones de dólares al año.




Siempre fuera de la ortodoxia, Chouinard aporta una monumental lección de coherencia con los principios y valores que le llevaron crear la empresa siguiendo su pasión por la escalada y la naturaleza. A sus 84 años el fundador y hasta ahora propietario de Patagonia persiste en su enfoque disruptivo de la vida y los negocios: no tiene móvil ni ordenador, conduce su viejo coche y utiliza sus ropas hasta que se rompen. ¡Grande!


Artículo en el rotativo EL PAIS pinchando aquí.

Artículo en el rotativo Clarin pinchando aquí.

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