Dentro de unas semanas facilitaré una jornada para el Comité de Dirección de una empresa del sector biotecnológico creada en Aragón en el 2002, que opera en más de 130 países. Son profesionales muy ocupados, con alta cualificación y trayectoria.
La Directora de RRHH y yo hemos tardado días en cuadrar las agendas para hacer coincidir a todos los profesionales entre viaje y viaje por los seis continentes. La compañía ha dejado claro su nivel de exigencia, y mi propio análisis de la situación ha elevado el listón al firmamento. Tensión cero -me digo- mientras preparo un listado de temas de interés para la jornada que puedan significar un antes y un después en su liderazgo de equipos.
El listado incluye temas populares (de los que son acogidos con agrado), neutros (útiles pero que no cambian la vida) y desafiantes (impopulares e incómodos pero de los que -a mi entender- pueden cambiar la trayectoria de un equipo e incluso de una compañía). Negocio conmigo misma desde la radical honestidad y opto por centrar la jornada en el poderoso feedback, como herramienta de cambio, mejora y transformación empresarial.
Hace ya algunos post dejé escrito lo que entiendo por feedback: el amor por la verdad (lo que acontece, desde los datos, las evidencias), formulado con respeto en un contexto y lugar adecuados, que busca la mejora de personas, productos y procesos. Además el feedback se formula con generosidad, de manera concreta y positiva, cercano en el tiempo a la tarea, y desde luego con honestidad.
Entiendo el feedback como parte de las prácticas asertivas en el contexto empresarial y lo integro en el gigantesco cajón de sastre de la comunicación ¡clave de liderazgo!
Aunque tengo muchos materiales construidos en la última década a partir de mi propia experiencia y de autores y libros de referencia, investigo las últimas aportaciones al tema: vídeos TED, libros y artículos de la Harvard Business Review, y contenidos de mis autores favoritos en Linkedin. En esta red profesional descubro a Kim Scott, quien ha creado el concepto de "franqueza radical" como una clave del liderazgo contemporáneo que transforma las organizaciones.
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