viernes, 6 de febrero de 2015

La excelencia de un equipo


¿Cómo describir la intensidad de la fuerza generativa de seiscientas cincuenta personas remando al unísono en una misma dirección? Brutal / Gigantesca / Increíble / Imparable / Imbatible... Para mi hoy -y ante la presencia de esa intensidad- ¡Emocionante!  

Calzada con mis "punteras" de seguridad he recorrido buena parte de CIM, la división en la que trabajan mis anfitriones (Amaia Lopetegui e Ibon Zarrabeitia) entre otros muchos compañeros.




Estoy emocionada ante la fuerza de un equipo en el que las personas se miran a los ojos con franca honestidad mientras comunican las necesidades laborales de la jornada + el punto exacto en el que se encuentra la tarea encomendada + la previsión a una semana vista. 

En la reunión de la que he sido testigo se coordinan profesionales de todos los departamentos: desde compras hasta operaciones pasando por logística, barnizado, mecanizado, montaje, diseño y ¡hasta subcontratación!  No puedo imaginar un lujo mayor que una muestra real, en tiempo real, de comunicación REAL = genuina, precisa, ágil, al grano, desnuda, sincera y práctica como un auténtico prototipo que si fuera exportable a otros entornos y organizaciones no tendría precio. 

La calidad de la reunión de diez minutos al comienzo de la mañana no tiene precio de mercado porque sintetiza las explicaciones de diez mil manuales de empresa, las recomendaciones de diez mil libros de buenas prácticas, las enseñanzas de diez mil másters, lo que los consultores buscan al tacto, lo que los idealistas sueñan como inalcanzable y, finalmente, lo que los trabajadores anhelan como tierra prometida que ¡sí existe y está cerca, en Beasain, País Vasco! 




Indar es una marca del grupo Ingeteam en el que seiscientas cincuenta personas reman al unísono desplegando una fuerza productiva imbatible frente al mercado y la feroz competencia en una liga internacional en la que se miden (sin complejos) con gigantes. De hecho, poseen uno de los bancos de pruebas más potentes de Europa -y acaso el mejor- y entre sus clientes se encuentran firmas como Siemens o General Electric.

En más de trece años de trabajo como consultora empresarial jamás he visto nada semejante en acción. Ellos lo sienten como algo normal porque desde el pasado mes de mayo repiten a diario las reuniones matinales ante el panel donde instalaron un reloj que marca la hora de inicio y cierre del encuentro y que penaliza con un paquete de pastas a quien llega tarde.




Pensé que el protagonista de la fotografía inferior llegaba tarde a la reunión y no entendía porqué cambiaba algunas anotaciones sin que nadie se inmutase hasta que me explicaron que el profesional pertenece a la segunda reunión que se despliega justo después de la primera en el mismo lugar, con el mismo formato y estilo relacional, y que había llegado con unos minutos de antelación...




Recopilo algunas frases gloriosas de Andoni, Mikel y sus compañeros: las personas hacen si entienden y el panel ayuda a entender la interrelación de todos los departamentos así como la importancia de todas las personas y la necesidad de que seamos profesionales productivos. Otra idea: las personas se comprometen si hay transparencia y coherencia en los mandos... 

Una tercera: el panel está vivo veinticuatro horas al día durante trescientos sesenta y cinco días al año. Cuarta: en el organigrama de la empresa aparece en primer lugar y en un gran recuadro ¡el cliente! Quinta: no hay silos / boxes / txokos... todo está interconectado. Sexta: los indicadores son mensajes  y lo que importa es el flujo compartido. Séptima: ¡sin miedo a cambiar y aspirando a la excelencia! Y, al cierre, dos preguntas para todos nosotros:

¿Cuál es nuestra capacidad?
y
¿Qué nos limita?


Finalmente y por si esta aventura no fuese suficientemente hermosa me han regalado un arbolito realizado sobre la marcha con un poco de cobre de la fábrica. Desde hoy forma parte de mi vida y mi despacho y cada vez que lo vea emitirá un mensaje alto y claro: ¡Es posible trabajar bien y en equipo y lo están haciendo muy cerca, en Beasain, País Vasco!



 ¡Gracias Indar-CIM!