jueves, 3 de diciembre de 2020

Emprender... ¡soplar brasas!

 

Contesto una media de cincuenta emails al día. Algunos los completo en un par de minutos; otros exigen mayor reflexión porque la persona requiere orientación en algún tema relevante para su negocio o su momento profesional. 

Confesaré que tengo debilidad por el pequeño cliente: digamos que su fragilidad conmueve mi instinto protector y me lanzo en un apoyo incondicional que no se corresponde con la dimensión del encargo (facturación). ¡Ahí está la vocación! 

Siento debilidad por el pequeño cliente y pasión por los emprendedores -esa tribu a la que yo misma pertenezco- por lo que cada vez que me contrata un profesional para que le ayude a sacar adelante su proyecto me vuelco en la tarea. Esta mañana un incipiente emprendedor (lleno de inseguridad, miedo y zozobra) me ha escrito y le he contestado el email cuyo texto copio a continuación:...

"... Hemos de avanzar sin tener todas las respuestas ¿no te parece? No sabremos la temperatura del agua hasta zambullirnos en ella. Según mi experiencia, todas las personas tienen miedo. Unas  tienen miedo, se bloquean y no hacen. Otras tienen miedo, caminan sobre brasas y emprenden... 



La cuestión es dar pasitos en una dirección predeterminada (rumbo) que mantendremos durante meses o años en los que habrá avances y retrocesos que exigirán de nosotros resiliencia y esperanza a raudales. Eso es básicamente emprender, junto con la gloria de levantarse ilusionado cada mañana para sacarle chispas a  tu potencial transformándolo en encargos útiles y rentables.


En cuanto a la incertidumbre... es inherente a la vida y los negocios: hasta los más sólidos atraviesan un tsunami y están reinventándose: Siemens Gamesa, Aernnova, Otis, Arcelor... Los emprendedores hemos de calibrar riesgos, invertir en esperanza aterrizada y ¡avanzar! siempre...".


No hay comentarios: