miércoles, 4 de marzo de 2026

De líderes y chamanes

 

Me resulta desafiante imaginar que la imagen representa a uno de los directores generales con los que trabajo. Sin embargo, los profesionales de rango alto harían bien en transitar las vías del chamán. 

En el libro titulado "Las cuatro sendas del chamán" la antropóloga vasco-estadounidense, Ángeles Arrien, enuncia arquetipos que todo líder ha de integrar en el análisis de situaciones complejas y en la correspondiente toma de decisiones que afectan a un grupo extenso de personas, en ocasiones a la totalidad de la organización.




El líder entendido como un todo: conocimientos, experiencias, principios, competencias, habilidades... La empresa entendida como un todo: productos, servicios, personas, recursos, cultura, propósito... El líder y la empresa entendidos como un todo donde los síntomas se conectan con las causas y donde las disfunciones no se aíslan del funcionamiento global de la organización.

Esta semana el rotativo Expansión recoge unas declaraciones de Christiana Figueres (alta directiva de la ONU) con motivo del prólogo que ha escrito al libro de Josep M. Coll titulado "El monje y el activista". Figueres -que también es antropóloga- encarna un modelo de líder que practica el autocuidado (medita a diario) y el cuidado de sus equipos (empatía, escucha y seguridad psicológica). Todo ello unido al cumplimiento de objetivos ya que las habilidades del chamán no están reñidas con los resultados ni la aportación de valor.

El monje y el activista son dos de las sendas que transita el líder. Uno encarna la parte reflexiva, el otro la ejecutiva. Ambas son necesarias pero nos llevan a la polaridad, esa manía recurrente de los humanos. Más allá de la polaridad "reflexión-acción", hay otros arquetipos que los líderes pueden integrar: el maestro y el sanador.

El líder como maestro encarna el modelo que propugna (walk the talk) y desarrolla a otros profesionales. El líder como sanador de aquellas áreas enfermas del sistema donde emergen las disfunciones: absentismo, rotación, baja productividad, conflictos, abusos, burn out...

Aunque me resulta desafiante reconocer el rostro de mis directivos en la fotografía del chamán, anhelo que entre todos seamos capaces de caminar las rutas que lleven a las empresas a un nivel más humano y mágico a la vez. Las sendas están abiertas, solo falta transitarlas junto al monje, el activista, el maestro y el sanador.  


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