Cuando se publicó el libro "Cuatro Dias" (2023) Joan Sanchis tenía 33 años y su trayectoria profesional se limitaba a los sectores públicos (instituciones gubernamentales y universidad). Además su formación académica (Ciencias Políticas) quedó reflejada en el subtitulo del libro "... Trabajar menos para vivir en un mundo mejor...". Nuestros proyectos nos retratan y el caso de Sanchis no es una excepción.
Hace tres años el texto propició acalorados debates. Las posiciones se polarizaron: unos consideraban la propuesta un descabello, otros la situaban en el reino de la utopía, y hubo quien aplaudió con las orejas.
Un puñado de empresas decidieron explorar la propuesta (Grupo Deluxe, Teclas, EMA Competition, Sputnik y Toldos Porriño...), otras voltearon la espalda y la mayoría no registró lo que en 2023 ya era tendencia en Reino Unido y Nueva Zelanda. Simplemente obviaron la idea.
Pero la manivela de la historia nunca se detiene. El debate trasciende el concepto conciliación y alcanza la orilla de los cuatro días.
Las empresas que lo han implantado aseguran que la medida atrae talento, fideliza y motiva, rebaja el absentismo e incrementa la productividad. ¡Bravo! Por contra, reconocen que exige una sofisticada coordinación del trabajo.
Si traslado esta reflexión a la empresa en la que estuve la semana pasada me salen algunas ampollas. Se trata de un equipo de profesionales cualificados y comprometidos donde reina la confianza y, sin embargo, se produjo una tensión similar a una descarga eléctrica cuando un directivo solicitó teletrabajar al menos dos días a la semana para poder solventar una complicada situación familiar. La gerencia aplastó la petición sin miramientos, así que el directivo (casi en lágrimas) expresó lo contento que se encuentra en la compañía y lo estimulante que es su trabajo pero dejó caer casi en un susurro que si no puede teletrabajar dos días a la semana se verá obligado a presentar su dimisión. Estupor en la sala.
Me he acordado del caso al leer un
artículo de Emilio Sánchez Hidalgo en El País. En la cuarta columna dice: "... Si obligas a alguien a elegir entre su familia y su trabajo, tarde o temprano perderás a esa persona...". -Me temo que perderemos a ese profesional que es una joya-.
Ni blanco ni negro, en la vida y los negocios importan los matices, contextos, etapas, épocas, situaciones... La rigidez propicia la ruptura, en tanto que la flexibilidad es un atributo del liderazgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario