Suecia, uno de los países más tecnológicos de Europa, investiga el impacto de las nuevas tecnologías en las aulas, especialmente en los menores.
Los resultados muestran la merma de la capacidad de comprensión de los niños, dificultad para sostener la atención, y malos resultados en el llamado "aprendizaje profundo". Las autoridades educativas suecas han decidido reaccionar.
No se trata de fulminar las tablets, negar las bondades de la tecnología y volver a las cavernas, sino de alternar el uso ¿abuso? de herramientas digitales con los libros en papel y la escritura manual. Los excesos nunca fueron buenos y el equilibrio entre polaridades enriquece.
Como insisto en los talleres de escritura que coordino, utilizar bolígrafo y papel tiene recompensa: se activan más zonas del cerebro, se memorizan mejor los conceptos y se recuerdan durante más tiempo. En el caso de los talleres de escritura que facilito para adultos, añado la ventaja de poder transportar con facilidad un cuaderno y un bolígrafo lo que propicia la creación literaria en cualquier momento y lugar.
Suecia apuesta por la escritura manual y los libros físicos. No reniegan de las bondades de las plataformas digitales, sino que plantean el uso de la tecnología cuando sea preciso y de los recursos tradicionales cuando resulte conveniente.
Según los suecos, el uso de libros en formato tradicional (papel) facilita la comprensión del texto y propicia la profundidad del aprendizaje. Quizá no toda innovación sea panacea, ni toda tradición obsolescencia.
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