domingo, 22 de diciembre de 2019

Felicidad y Lucro ¿son compatibles?



Sabido es que las empresas buscan el beneficio económico-financiero en tanto que los humanos anhelamos la felicidad. Me gusta pensar que son compatibles y que en el mundo productivo también existe el "sabio camino del medio" que pudiera formularse como: no todo ha de ser beneficio (ni a cualquier precio) y no hemos de propiciar que la búsqueda de la felicidad se torne en hedonismo.

Dos noticias se cruzan hoy encima de la mesa del despacho: la primera, una sentencia que condena a nueve directivos de France Télécom por acoso moral a 39 empleados a su cargo de los que 19 se suicidaron. El juicio ha salpicado al que fuera consejero delegado del antiguo monopolio telefónico francés, Didier Lombard, quien en un documental interno de la compañía -que ha visto la luz ante la judicatura- llego a reflexionar "... ¿Podemos dedicarnos a lo económico y a lo humano al mismo tiempo...?

La otra noticia habla de la felicidad de un pueblo situado al norte del archipiélago de Okinawa (Japón) Ogimi, un lugar que alcanza la mayor longevidad del planeta y donde los humanos viven un envidiable "índice de felicidad". ¿Cuál es su secreto?




Todos los habitantes cultivan un huerto. Además participan activamente en la asociación de vecinos de su barrio, celebran las pequeñas cosas de la vida: cantan, bailan y realizan tareas relajantes como caminar. Por lo que se refiere al trabajo, nunca se jubilan sino que amoldan la intensidad laboral a su estado de salud. ¿Qué podemos aprender del sabio pueblo de Ogimi?


Viven en contacto consigo mismos vinculados a su pasión y propósito (Ikigai), lo que repercute directamente en su felicidad, sentimiento de pertenencia a la comunidad y espíritu de cooperación (yui-maru). Mis fuentes documentales no detallan las ambiciones de los japoneses del archipiélago de Okinawa, si bien todo hace pensar que la "voracidad económica" no se encuentra entre sus prioridades para vivir y trabajar.

Numerosos teóricos, filósofos y académicos alzan su voz en favor de un capitalismo en el que sea posible la generación de riqueza al mismo tiempo que la felicidad de los humanos: sin perder de vista los beneficios o el incremento del ebitda, las empresas harían bien en considerar la felicidad de los trabajadores o al menos (si nos conformamos con lo básico) la salud de los profesionales, algo que olvidaron por completo los principales directivos de France Télécom. Aprendamos de la historia ¿no les parece?



Artículo vinculado (Tribuna El País, Antón Costas) pinchando aquí.

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