jueves, 13 de agosto de 2020

Defensa del Pensamiento Crítico

 

Las grandes reformas se consiguen en la calle, no en el hemiciclo, afirma el escritor Éric Vuillard (Premio Goncourt 2017) cuyo último libro -titulado La guerra de los pobres- saldrá a la venta en septiembre. En el volumen -editado por Tusquets- Vuillard opina que el pueblo se siente cada vez menos representado, propone la horizontalidad real y considera que la libertad solo es posible si hay igualdad.

El escritor francés establece un paralelismo entre el impacto provocado por la invención de la imprenta (siglo XV) y la revolución tecnológica (siglo XXI). Aunque les separan seis siglos de diferencia para Vuillard ambos avances posibilitan la difusión de las ideas lo que propicia el pensamiento crítico.




Desde hace meses trato de capturar la esencia de una verdad que como una fiera gruñe en mis entrañas. Sigo la pista a varias hebras pero la fiera se revuelve y aún no alcanzó a construir una madeja.  La única certeza sobre la que pivotan mis reflexiones es que el pensamiento crítico es una clave esencial para la evolución que (con frecuencia) penaliza a quienes la practicamos en los comités de dirección, equipos, en sociedad y hasta en el vecindario donde prima la verdad del rebaño. 

Pero sin pensamiento crítico no es posible la mejora de las empresas ni la evolución de los humanos. ¿Por qué? La práctica habitual del pensamiento crítico impulsa la mejora de los procesos productivos, las reuniones de trabajo y las relaciones interpersonales; además propicia la confianza y transparencia (valores esenciales) y apunta claramente a los comportamientos que conviene modificar en pro de la excelencia. El pensamiento crítico se forja en el yunque de la cultura, la reflexividad, la consciencia, la autoexigencia y la búsqueda permanente de la verdad. Si todo son bondades... ¿dónde radica la dificultad? El pensamiento crítico incomoda a los gobernantes, zarandea el ego y cuestiona el estatus quo... en una palabra ¡es percibido como una amenaza por quienes ostentan el poder! Los políticos, directivos, propietarios y jefes de planta castigan al discrepante matando al mismo tiempo áreas de mejora que en ocasiones hubieran podido salvar el destino de un producto, servicio o empresa...

Recomiendo el cultivo del pensamiento crítico en las empresas a través de la práctica del feedback, herramienta de mejora permanente que enseño en las organizaciones y que forma parte de la transformación que las compañías precisan en este periodo de turbulencia. La primera jornada formativa que impartiré en abierto será el viernes 30 de octubre del 2020, en San Sebastián. Aprendizaje asegurado. Practicidad radical. Aplicación inmediata. Aforo limitado. Todos los detalles pinchando aquí.



Fotografía realizada por Julie Glassberg.  Artículo relacionado pulsando aquí: Éric Vuillard

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