jueves, 22 de enero de 2026

Robots y Humanos

 

Algunos de mis clientes utilizan inteligencia artificial para preparar las sesiones de trabajo que mantenemos, y los más risueños le ponen mi nombre al robot. Cuando me lo cuentan nos reímos ¡qué otra cosa podemos hacer ante la evidencia del uso de IA en la vida y los negocios!

En 2026 y por sectores, las empresa TIC utilizan IA en un 59%, las de servicios un 26%, la industria un 18% y la construcción un 11%. Hay diferencia... y eso quizá marque la evolución sectorial y de las compañías.



Las microempresas y los autónomos van rezagados en la batalla digital (sí, es una batalla) al igual que las pequeñas y medianas empresas. De momento se han subido mayoritariamente a la ola las corporaciones y las grandes compañías en las que trabajan muchos de mis clientes. 

Reflexiono sobre lo que acontece, en este caso el uso de robots que hacen preguntas sobre un temario prefijado por el cliente y recuerdo lo que siempre he practicado: no corro y no compito, lo que es una bilbainada y acaso una falacia. Imposible acompañar procesos de transformación empresarial como colaboradora externa y no competir cuando te muerden los talones perros de todos los colores, continentes, nacionalidades y -ahora- materiales (acero, aluminio y plástico en el caso de los robots). Si fuera joven estaría inquieta, pero las canas aportan perspectiva analítica y expectativas mínimas. Aunque no renuncio a la primera liga, modulo el paso y la ambición así que los robots no me quitan el sueño.

En los negocios la diferenciación lo es todo y la otorga el cliente. De momento, las personas siguen trabajando conmigo con la frecuencia, intensidad y contento que antes de la IA, pero el éxito del hoy no asegura el éxito del mañana, así que la pregunta es ¿hasta cuándo ganarán los humanos la batalla a los robots en actividades profesionales relacionadas con la transformación empresarial, el desarrollo del liderazgo, la gestión de equipos o la transición profesional? 

Nadie me ha preguntado todavía cuáles son las ventajas de trabajar conmigo frente al robot pero me anticipo y reflexiono con ustedes.

Para empezar, los robots te siguen la corriente: si no quieres hacer algo puede que refuercen tus razones para no hacerlo, es decir: no confrontan al cliente, no le sacan de su zona de confort, no le cuestionan las ideas limitantes y no luchan contra con el síndrome del impostor. 

Para continuar, los robots te hacen preguntas cerradas y/o de poca profundidad lo que hace transitar al cliente por la superficie del dilema sin hallar causas-raíz que le permitirían entender lo que está pasando y modificarlo. Por contra, el humano hace preguntas abiertas (múltiples respuestas), propicia el pensamiento divergente, facilita el análisis de opciones y -si puede- lleva al cliente a la causa-raíz de su dilema para que pueda solventarlo.

Para terminar, el robot da por finalizado el acompañamiento una vez que cierras la aplicación: nada de seguimiento, nada de acordarse del día en el que rindes cuentas en el comité de dirección y nada de apoyo emocional un domingo en el que estás colapsado. 

Quizá sea la visión cortoplacista que propician las canas, o tal vez la modulación del ritmo y la ambición, pero los robots (la IA) no me quitan el sueño, la verdad.


(*) Algunos programas estándar de IA: Google Gemini, Microsoft Copilot/ Bing, ChapGPT y sobre todo Perplexity.

¿Cómo y cuándo utilizar la IA? Artículo en El País. TL 3 minutos.

Los problemas de la digitalización se agudizan en las pymes. Artículo. TL 6 minutos.

domingo, 18 de enero de 2026

Librerías: espacios que generan comunidad


Me llena de esperanza cuando los más jovenes de la familia (en la treintena) incluyen la visita a una gran librería en los planes de un viaje internacional. También me alegro cuando Amaya, mi librera de referencia en San Sebastián, confirma que se venden tantos o más libros que nunca. 

Que los libros sigan circulando entre nosotros como seres vivos me hace respirar mejor, como si me fuese la vida en ello. De hecho, cualquier alusión al mundo de los libros me atañe desde que elegí la lectura como un "valor refugio" de la exclusión infantil que sufrí en mi colegio de niñas ricas. Antes había leído tebeos, pero cuando llegaron los libros me instalé de manera definitiva en esa trinchera.

El motivo por el que los libros y yo somos uno tiene su origen en una herida de guerra que se remonta a la infancia, pero después he persistido con tesón hasta hacer de la guarida una cabaña que visito con frecuencia y disfruto siempre. La iniciática herida ha mutado a tesoro que configura mi trayectoria profesional y acaso mi identidad. Una de tantas paradojas.

 


El rastreo de noticias vinculadas al mundo editorial es un placer que alcanza dirección y sentido cuando facilito talleres de escritura creativa, una afición que se remonta al año 1998 en mi Bilbao natal. 

Como un sabueso olisqueo cuanto cae en mis manos con la finalidad de saciar mi curiosidad y la de los alumnos. En ese doble registro descubro que la revista National Geographic ha elegido El Ateneo Grand Splendid (Argentina) como la librería más bella del mundo (en la fotografía superior). Construida en el año 1903 fue un antiguo teatro y en la actualidad ofrece cómodos sillones, cafetería, miles de títulos ordenados con criterio y espacios donde se organizan debates, talleres de lectura y escritura y presentaciones. ¡El sueño de cualquier bibliófilo!




Gestionados con amplitud de miras, espacios como el Ateneo Grand Splendid son lugares de encuentro que propician conversaciones que son el germen de nuevas realidades primero en el intelecto y después en la materia. Por último -pero no menos importante-, los espacios culturales participativos y abiertos generan comunidad, ese anhelo humano que conduce a la alegría de sentirse integrado en algo más grande que uno mismo y -por lo tanto- antídoto contra la soledad, esa plaga del siglo XXI.

lunes, 12 de enero de 2026

Cambian las reglas de juego empresarial

 

¡Contrata personas que tengan hijos y una hipoteca! Esta fue una de las recomendaciones que escuché hace veinte años a un empresario guipuzcoano. Le observábamos con atención un emprendedor inexperto en la contratación de profesionales y yo. Ambos quisimos saber más. Hombre... le dije elevando las cejas a modo de provocación para que siguiera hablando... Y lo hizo.

El empresario tenía la convicción de que una persona comprometida con el sostén de una familia y una hipoteca tiene menos posibilidades de mostrar discrepancia con las condiciones de la industria pesada: jornadas largas, turnos de noche, toxicidad de los componentes, riesgos laborales etc. En una palabra: el industrial consideraba que los hijos y la hipoteca eran -según dijo- "unos grilletes que mantenían a los trabajadores vinculados a la empresa". 

En el 2026 el razonamiento del guipuzcoano suena políticamente incorrecto, pero quizá exista relación entre el porcentaje de jovenes menores de treinta y cinco años que abandonan voluntariamente su empleo (cuatro de cada diez) y el hecho de que no tengan peso económico en la espalda.

A la vista del informe Merco Talento 2025 (ranking de empresas que mejor captan y fidelizan a los trabajadores) encontramos algunos datos de interés. Inditex (en la fotografía), Iberdrola y Repsol encabezan la lista en la que participan 200 empresas y se valoran 24 variables, entre otras: calidad laboral, marca empleadora y reputación interna.




El análisis pormenorizado de los datos alcanza conclusiones que no invalidan la rústica creencia del empresario citado. El informe constata que permanecer o abandonar voluntariamente el empleo depende en gran parte del momento biológico de la persona (su edad) y prioridades, así como de la carga económica que sostenga. A los treinta los profesionales aprecian la motivación y el buen ambiente de trabajo. A los cuarenta los trabajadores valoran la retribución y la conciliación. A los cincuenta se mantiene la retribución y se incorpora el desarrollo profesional. Finalmente los mayores de cincuenta priorizan el estilo de liderazgo y la reputación de la empresa. 

Los responsables de los departamentos de RRHH (contratación, talento, fidelización del cliente interno etc.) tienen diversas palancas de actuación que pasan por el bienestar integral, la diversidad, el aprendizaje continuo, la inclusión y la flexibilidad horaria. El ranking Merco Talento señala el camino de la transformación, ahora solo hay que transitarlo.


Foto Cabalar (Agencia EFE).

Artículo relacionado en El País. TL 3 minutos.

Informe Merco Talento 2025. PDF. TL 2 minutos.


martes, 6 de enero de 2026

El trabajo ya no es el epicentro

 

Joaquín Estefanía es un referente del periodismo serio -acaso digno- en nuestro país. Cuando yo estudiaba el primer curso de Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco, él ya lideraba las redacciones de Cuadernos para el Diálogo o Cinco días. Yo estaba en la veintena y trabajaba en RNE Bilbao, él estaba en la treintena y desplegaba su trayectoria: escribía de maravilla en fondo y forma, investigaba y se granjeaba el respeto de los intelectuales de antaño; también de los de ahora. Después publicó libros y alcanzó puestos de notoriedad al frente del rotativo El País y del Grupo Prisa. ¡Grande donde los haya! Le rindo homenaje en el blog ya que nunca tuve oportunidad de hacerlo en los veinte años que trabajé como periodista. ¿Por qué hoy, por qué ahora?




En la página siete (Ideas/ El País) del domingo 4 de enero del 2026 publica un estupendo y breve artículo de opinión -solo disponible en papel- sobre un tema que -no siendo nuevo- pone en la pista de una tendencia cuya evolución conviene observar por su impacto en la empresa, la economía, las finanzas y la sociedad: la llamada "Gran Deserción" que, sin embargo, yo titularía "the other way round" o vuelta de calcetín.

Varios países europeos -entre los que se encuentra España- viven la sorprendente realidad de registrar al mismo tiempo falta de mano de obra y paro, cuestiones que resultan paradójicas ¿no les parece? ¿Por qué ocurre? Los jóvenes pertenecientes a la generación Z (menos de 35 años) no otorgan al trabajo en papel central de sus antecesores y si bien es cierto que no se puede generalizar, muchos prefieren trabajar menos y gozar de más ocio, descanso, hobbies o viajes. El dato dice que cuatro de cada diez jovenes de la generación Z renuncia a su empleo en menos de un año. Acontece un cambio en las prioridades hasta el punto que la socióloga italiana Francesca Coin considera esta tendencia "un genuino laboratorio antropológico en el seno de una crisis existencial".

En su artículo Joaquín Estefanía no orilla el punto crítico que le caracteriza: "... hay más desertores entre los hijos de la clase acomodada, entre aquellos que heredarán un patrimonio...". ¿Y el resto? Ese es el análisis que interesa y cuyo rastro sigue de cerca la doctora en sociología (Georgia State University) Francesca Coin, autora del libro "La Gran Deserción".


Ilustración: Getty Images

viernes, 19 de diciembre de 2025

La conexión manos / creatividad

 

En el centenario de la creación del Instituto Cajal de Madrid algunos neurocientíficos de la Universidad de Edimburgo quisieron celebrarlo. Encontraron los dibujos originales realizados por el propio Ramón y Cajal (Premio Nobel de Medicina 1906) -ilustraciones que reflejan las conexiones neuronales (sinapsis) del cerebro humano cuyo aspecto es el que muestra la fotografía- y decidieron poner en marcha la construcción de un proyecto de bordado que semejara el trabajo de las neuronas. 




Así nació el Cajal Embroidery Project (proyecto de bordado Cajal) tan ambicioso como prosaico ya que permitió a los participantes conectar con la magia de las manos cuyo uso tranquiliza la mente a decir de los expertos. ¿Qué profesional contemporáneo no anhela serenar la mente, acaso el espíritu? Bordar es una opción. ¡Hay otras!




Decía Kant que "la mano es la ventana del alma". Recupero hoy el tapiz de Cajal y la cita de Kant para poner en valor las actividades manuales, sean bordar o escribir -práctica en la que acumulo experiencia desde 1998 a través de los talleres que imparto-.

Al comienzo de cada grupo siempre emerge la pregunta: ¿es necesario escribir a mano? Y siempre ofrezco la misma respuesta: cada persona puede desplegar su pasión por la escritura como le resulte mejor. Ahora bien, si consideramos los testimonios de los escritores profesionales, las investigaciones de la neurociencia, y mi propia experiencia, conviene escribir a mano los primeros borradores para no "matar el flujo creativo que transita con agilidad entre el cerebro, la muñeca y los dedos"  (David Bueno, Universidad de Barcelona). Los más jovenes quieren escribir directamente en el ordenador, así que se frustran al escucharme, los treintañeros también refunfuñan, y el resto de participantes tienen sus dudas pero optan por reconectar con el bolígrafo. 




Bordar es un lujo al alcance de cualquiera y un antídoto contra la aceleración. Escribir a mano es una práctica al alcance de cualquiera que ordena la mente, permite explorar mundos internos y externos, y fortalece la creatividad. Sin embargo hay algo que hemos de entregar a cambio del lujo de bordar o el gozo de escribir. ¿Qué es? Nuestro tiempo, ese preciado bien que tanto escasea.

Si utilizar las manos aporta serenidad, placer, conexión, fluidez y creatividad ya solo queda tomar dos decisiones: cómo vamos a organizar nuestra agenda y qué actividad manual queremos practicar. ¡Todo un desafío para el 2026!



Artículo relacionado. Neurología. TL: 2 minutos.
Artículo relacionado.  Escritura. TL: 1 minuto.

jueves, 11 de diciembre de 2025

¿Cómo son los CEOS? Tres categorías...

 

Un 40% de los profesionales a los que he "acompañado" en el 2025 ocupan la Dirección General de una empresa lo que propicia que en ocasiones me integren en sus Comités de Dirección. Así que sin pretenderlo me estoy especializando en Ceos. La mayoría llegan recomendados por otros directivos con los que trabajo, en ocasiones me conocen en una formación o conferencia que imparto, y a veces me contratan para acompañar a un equipo de proyecto y después quieren que trabaje con ellos...



Cada proceso de acompañamiento a un Ceo es diferente, pero en todos mantenemos numerosas conversaciones, compartimos lecturas, reflexionamos, diseñamos planes de acción, abordamos desafíos y conseguimos logros. Si alguna vez fracasamos pulsamos el botón "game over". Así se escribe la historia: golpe a golpe, verso a verso (Machado).

Ayer un profesional con el que trabajo desde hace ocho años (cuando se encontraba expatriado en Dinamarca y trabajaba en un sector diferente al actual) quiso conocer mi opinión sobre los Directores Generales y si hay una especie de "ranking" o categorías de Ceos. -En verdad quería saber cómo le veo para transitar a posiciones aún más potentes que la que ostenta-. Le mire y calibré la importancia que otorgaba a mi respuesta, así que elaboré la mejor que pude mientras monigoteaba en el folio que comparto:



He trabajado con tres rangos de gestores al frente de trescientas compañías de todos los sectores y tamaños.  La primera obviedad es que la envergadura de la organización y su estructura societaria marcan lo que acontece en la empresa y el estilo de Director General que ponen al frente de la misma. No es lo mismo dirigir una pequeña empresa familiar que un grupo de inversión, una consultora local que una internacional, una industria en crecimiento que otra en declive. La elección de un Director/a General responde -en primer lugar- a las necesidades que tenga una estructura productiva en un momento dado de su historia.

También es relevante la cultura de la organización y el estilo de liderazgo de los fundadores de la empresa que -por lógica endogámica- suelen elegir a Ceos que comparten valores, comportamientos y enfoque del negocio. Aquí tenemos un segundo aspecto a considerar.

Considero que hay tres categorías de Director@s Generales: el modelo básico, el intermedio y el superior (en mi dibujo Ceos Vip). Moverse con soltura en el básico presenta una asumible curva de dificultad para la mayoría de los profesionales talentosos, trabajadores y comprometidos. Asumir la Dirección General en el nivel intermedio es complejo y transitar a la primera categoría un desafío monumental. Mi cliente está en la frontera entre los niveles intermedio y vip, un territorio comanche de alto riesgo en la gestión de una carrera profesional (*) 

En management se dice que lo que no crece, decrece. Ocurre parecido con l@s Director@s Generales, y aún cuando sigan en la misma compañía su poder e influencia oscila entre subir o bajar. 

Quienes son capaces de mantenerse en la cima más tiempo y de saltar de una a otra dirección general cada vez más potente comparten rasgos. El primero: entienden la gestión de su carrera como una prioridad absoluta que se transforma en el objetivo de capitalizar al máximo sus conocimientos, experiencia o contactos como si se tratase de un viento de cola que impulsa su destino.

Para cuando alcanzan posiciones de Dirección General vip suelen haber desarrollado lo que en el argot empresarial llamamos "colmillo" = saben protegerse, se defienden con fiereza y controlan a la perfección las inseguridades que (como a todos) les asaltan. Este es el segundo rasgo.

Además quienes ocupan posiciones de Ceo Vip no pierden de vista (ni en sueños) a los agentes que manejan el poder en su organización: propietarios, stakeholders institucionales, grupos de presión etc. ya que de ellos depende su propio destino (continuidad o cese como Ceo). Por último, los Ceos de primera clase dedican tiempo a crear sólidas relaciones (networking) de valor que refuercen su posición actual y -llegado el caso- propicien el salto a una oportunidad mejor. Termino mi reflexión por hoy para que no me penalice el algoritmo de Google. Continuará. 


(*) Para mitigar riesgos conviene dejarse acompañar por un entrenador senior.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Ventajas humanas frente a los robots

 

A diario recibo emails de colegas del mundo de la consultoría con variada información en contenido, enfoque y extensión. Dependiendo de la vorágine en la que me encuentre archivo directamente el email o -si dispongo de tiempo- me asomo al texto: tiendo a pensar que de (casi) todo se aprende.

Esta tarde he leído la newsletter que remite Javier Martínez Aldanondo cuya tesis se resume en dos puntos. El primero: si eres un trabajador del conocimiento que entrega a su cliente un producto documentable (codificable) el futuro de tu negocio es peregrino ya que la IA ofrece algo similar con dos ventajas: es más rápida y barata. Kaputt: puedes dar tu negocio por finiquitado.




Si quieres que tu empresa de consultoría sobreviva, Martínez Aldanondo propone que tu ventaja competitiva sea tu capacidad de aprender (no tu conocimiento). Esa es su apuesta de futuro. No me parece nuevo, la verdad, ya que en cualquier momento de la historia los humanos han sobrevivido a base de aprender conocimientos, destrezas o habilidades.

Lo que quizá resulte novedoso sea la capacidad de desaprender y eso es un desafío monumental para profesionales, empresas e instituciones. Para los profesionales desaprender significa abandonar la atalaya de la expertise y la seniority. Para las empresas es poner en solfa aquello que fue un éxito rentable. Eso cuesta ¡sin duda! pero no hay otra...

Por último, los humanos tenemos tres destacadas ventajas competitivas frente a la inteligencia artificial: podemos alimentar las neuronas con ingredientes de calidad (la triada lectura, investigación, reflexión), podemos practicar la escucha de calidad a lo que acontece y podemos formular preguntas poderosas (que generen nuevas respuestas). No sé por cuánto tiempo, pero aún gozamos de notables ventajas competitivas frente a los robots.


Artículo relacionado TL: 30 segundos.