domingo, 20 de enero de 2019

Liderazgo: Romper las "ideas limitantes"



La niña sin miedo será la mujer sin miedo a perseguir sus metas hasta alcanzarlas. Sabido es que nadie pone alfombra roja al logro de los demás y con facilidad podemos imaginar que la niña encontrará obstáculos en el camino que -si no acaban con ella- la harán más fuerte (Sun Tzu en El arte de la guerra).

Entre los obstáculos internos topará con ciertas "creencias limitantes" transferidas por su entorno social (familia, nivel económico, círculo educativo, amistades, ideologías...). Las "creencias limitantes" son genuinas anclas neuronales que pesan como bolas de preso atadas al frágil tobillo de la niña-mujer-anciana. Sólo podrá liberarse si no tiene miedo a fracasar ni a triunfar y sabe tratar a los dos impostores por igual.


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El concepto "creencias limitantes" ha sido ampliamente desarrollado por la programación neurolingüística (PNL) con autores como Richard Bandler y John Grinder (California). El concepto "entorno social" ha sido desarrollado por Kurt Lewin en la Universidad de Berlin y transferido a todos los departamentos de psicología social y del trabajo del planeta.

El peso que adquieren el entorno y sus creencias se cuela en nuestro inconsciente y su estribillo suena así: no eres creativa... el dinero no crece en los árboles... nunca llegarás a nada... eres fea... no serás feliz si no te casas... no tienes suficiente talento y -sobre todo-: ¿quién te has creído que eres para...?

La saltadora de obstáculos (reales e imaginarios) que es la niña-mujer-anciana que no tiene miedo alcanzará finalmente algunas metas mostrando al mundo que ¡es posible! y con un poco de suerte se convertirá en un modelo referencial cuya influencia generará un impacto positivo en otras niñas-mujeres-ancianas que responderán al "efecto llamada" impulsando un círculo virtuoso que irá cambiando el entorno y sus creencias.

De eso va el "liderazgo en femenino", eje central del curso de verano que me ha encargado la Universidad del País Vasco y que impartiré en 2019:  romper algunos techos de cristal internos que portamos de manera inconsciente, provocar que emerjan a la consciencia, transformarlos en propulsores y ¡avanzar, avanzar, avanzar! Post relacionado: En el liderazgo no cabe el miedo.


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