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jueves, 1 de septiembre de 2022

¿Cómo Liderar una Crisis?

 

Cierta autoexigencia me empuja a buscar los mejores materiales de trabajo para los profesionales y compañías con las que colaboro, lo que propicia horas de investigación sobre ensayos y artículos publicados, vídeos e informes de universidades de prestigio, foros empresariales o descubrimientos relevantes de las Big Four.

Durante el verano dispongo de más tiempo y mis neuronas se encuentran receptivas a nuevos aprendizajes y cuestionamiento de certezas, así que además de viajar y descansar priorizo la búsqueda de materiales de calidad que alimenten y resuelvan los desafíos del último cuatrimestre del año. ¿Qué tesoros he encontrado durante los meses de julio y agosto del 2022?






Para no extenderme, abrumar (o aburrir) este post se limita a uno de mis hallazgos: Amy Edmondson, profesora en la Harvard Business School y experta en liderazgo, trabajo en equipo y aprendizaje organizacional (mis tres pasiones). Edmondson ha popularizado el concepto "seguridad psicológica" en el entorno laboral como garante del éxito empresarial.

La "seguridad psicológica" consiste en que todas las voces del sistema (equipo, comité de dirección, asamblea...) aportan su conocimiento, punto de vista o discrepancia lo que permite alcanzar resultados excepcionales e innovar. La "seguridad psicológica" apalanca sobre la curiosidad -o el arte de hacer preguntas poderosas- y a ningún profesional se le escapa que para atreverse a discrepar el miedo ha de estar fuera de la ecuación. Miedo a ser excluido, criticado, degradado...

Amy Edmondson ha publicado siete libros y cientos de artículos y protagoniza algunos de los mejores vídeos del management. El material que deseo compartir con ustedes en este post (y que llevaré este mes de septiembre a dos comités de dirección cuyas empresas atraviesan momentos de dificultad) responde a una pregunta apasionante: ¿Cómo liderar una crisis? 

En poco más de cuatro minutos la académica explica que: En el siglo XXI no tenemos mapas ni planes (cambian cada 15 minutos) solo tenemos brújula y conviene seguirla + Hemos de cambiar el manual de liderazgo (ya no funciona) + Comparte lo que sabes y reconoce lo que no sabes (se humilde y pide ayuda)... 

Finalmente, los líderes que transiten una crisis pueden beneficiarse de cuatro propuestas de la profesora de Harvard: comunica con transparencia, actúa con urgencia, sigue tus valores (lo único que te orientará en plena confusión) y ¡comparte el poder! 


Vídeo completo pinchando aquí. 4´34".

domingo, 29 de marzo de 2009

Remeros en el Manzanares

Doy fe: Treinta y un remeros del Manzanares bien entrenados -marcando paletadas al unisono- llegan tan lejos como uno pueda imaginar. Treinta y un personas reunidas en dos jornadas durante catorce horas en el aula 2b de la Universidad de Alcalá de Henares y sintonizadas por la pasión de compartir (aprender-enseñar-enseñar-compartir) llegan tan lejos como uno pueda soñar.

Comenzamos siendo un grupo. Terminamos siendo un equipo. No lo digo yo (que no valdría gran cosa) sino ellos (y eso sí merece la máxima credibilidad) al cierre del workshop "Enfoque Creativo del Coaching" que este fin de semana me ha llevado de la Estación del Norte en San Sebastián a la Estación de Chamartín en Madrid (ver imágenes en el álbum Picassa).

Hemos reído, llorado, hablado, preguntado, respondido, jugado, abrazado, escrito, enseñado y aprendido. Todos juntos, ateniéndonos con rigor al guión estructural del taller. Quince puntos en el temario, siete dinámicas participativas variadas: rápidas-lentas, uno a uno-grupales, cómodas-incómodas, hard-soft. Diecisiete páginas grandes del papelógrafo (pizarra de papel) atestiguan la intensidad de nuestro esfuerzo por alcanzar la otra orilla: el necesario aprendizaje que algunos transformarán en su profesión de Coaches full time mientras que otros aplicarán a sus respectivas carreras.

La enorme trainera de la Escuela de Negocios Hune nos ha llevado lejos transitando partes teóricas, bibliográficas y experienciales (prácticas) tan vitales en el aprendizaje del Coaching.

Los remeros del Manzanares están interesados (como yo) en conocerse a sí mismos para así mejor trabajar y servir. Conocerse a sí mismos para disfrutar de lo que hay "sin ruidos limitantes" mientras nos acercamos al mundo de los sueños que se transforman en objetivos y en objetivos que se materializan en realidades. Disfrutar incluso de lo que no hay. Verán, al término de cualquiera de los workshops que imparto pido feedback por escrito, una especie de encuesta de satisfacción anónima en la que las personas aportan su valoración. Pues bien, en el epígrafe profesión una alumna escribe: "... me encuentro en paro y soy feliz..." Disfruta incluso de lo que no hay. ¡Qué estupenda paradoja!

Cuando les pregunto qué se llevan del workshop aluden a ciertos aspectos concretos del aprendizaje y a otros que provienen de su generosidad, niveles de consciencia o de su propio momento vital. Dicen cosas muy hermosas que a modo de homenaje retomo aquí en parte.
  • Me llevo... un espacio de libertad.
  • Me llevo motivación a raudales.
  • A partir de ahora me doy permiso para ser a un tiempo rigurosa y creativa sumando mis dos talentos.
  • Me llevo... alivio al comprobar que es posible ser uno mismo y manifestarlo sin sufrir rechazo de otras personas ni penalización por la diferencia.
  • Después de este taller me atreveré a practicar aquello en lo que creo dejando a un lado el miedo.

Y es que... en el Manzanares no hay cocodrilos sino duendes, trasgos, hadas remando juntos en la dirección de sus sueños que este fin de semana pasaban en forma de Equipo 31 por la calle Conde Serrallo número cuatro. Marcando paletadas al unísono, los remeros bien entrenados llegan tan lejos como uno pueda imaginar. Doy fe.

domingo, 10 de agosto de 2008

Pasaje Orquestal

He tenido el honor de convivir durante 48 horas con la West Eastern Divan Orchestra, dirigida por Daniel Barenboim como parte de los festejos de la Expo 2008 de Zaragoza. Todo un espectáculo de juventud -muchachos de ambos sexos de entre 18 y 28 años-, diversidad -no menos de veinte nacionalidades-, tolerancia -musulmanes, judíos y católicos- y profesionalidad: la práctica totalidad de la orquesta está formada por genios de su especialidad, personas que tras haberse formado académicamente en sus respectivos países de origen se unen en un proyecto tan bello como ambicioso: contribuir a la disolución de los conflictos en la zona de Oriente Próximo.

Convivir con estos jóvenes durante 48 horas permite absorber diversos aprendizajes aplicables al mundo de la empresa, el liderazgo, el trabajo en equipo, el éxito con minúscula, el éxito con mayúscula, la entrega, el sentido de la responsabilidad y el ritmo.

Aprendizaje uno: aunque casi cualquiera de los músicos posee talento para ser un solista, tocan diluidos en la orquesta entre un sinfín de compañeros dando lo mejor de sí mismos en pro del objetivo común de que cada pieza suene gloriosa. La meta común por encima de los intereses particulares. El conjunto orquestal por encima de las individualidades.

Aprendizaje dos: cuando Guy Braunstein (violín) se destaca como solista en la sinfonía concertante en Si bemol de Haydn lo hace dejándose la piel sumando al conjunto un sonido potente, entregado y agradecido hacia el resto de compañeros. La belleza de una composición musical no puede transmitirse en plenitud sin la orquesta entera. Todos somos necesarios, todos sumamos.

Tercer Aprendizaje: los músicos de la Diván, a pesar de ser talentosos, jovenes, y bienintencionados ensayan durante ocho horas muchas jornadas antes de presentarse ante el público. Siembran denodadamente antes de llevarse la cosecha de aplausos. A pesar de su juventud han aprendido a dar, a poner y a esforzarse antes de esperar la más mínima recompensa. Nuestras empresas irían sin duda infinitamente mejor si antes de tomar cualquier decisión, cambiar cualquier proceso, o seleccionar a cualquier directivo se tomasen el tiempo y el interés previo que ponen estos muchachos. Nuestros líderes brillarían con luz propia si ensayasen sus intervenciones en la misma proporción que estos jóvenes.

Aprendizaje cuatro: Daniel Barenboim, considerado un genio musical merecedor de infinitos galardones -Premio Príncipe de Asturias 2002, Gran Cruz de la Orden del Mérito en Alemania, Premio de la Paz de Hesser y Medalla Goethe en 2007, Premio Imperial en Japón, Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas etc.etc.- tiene un particular método de trabajo que consiste en que en cada ensayo los músicos cambien de atril lo cual significa romper la jerarquía que otorga el posicionamiento en atriles cercanos al director. Lo que significa así mismo cambio de compañero. Estarán de acuerdo conmigo en lo revolucionario que resultaría sugerir en nuestras empresas modificaciones semejantes: que nadie tuviera de por vida un lugar asignado como propio, que nadie se anclase a un compañero durante décadas e incluso algo mucho más sencillo: que nadie se sentase durante años en la misma sillita del consejo de dirección... Con la rotación se refuerzan: la flexibilidad mental/ emocional, la profesionalidad por encima de fobias y filias con determinados compañeros, la comunicación (en inglés, en hebrero, en castellano,en alemán, en árabe), el desafío permanente por dar lo mejor de uno mismo estés donde estés y con quien estés. Sumando, siempre. Bajo la atenta y exigente mirada del maestro que llama la atención a cualquiera que no dé el diez, sea un consagrado concertino profesional o un estudiante que apenas acaba de terminar su formación universitaria, sea palestino, israelí, español, paquistaní, hombre o mujer.

El método Barenboim incluye la selección: no todo el que lo desea puede tocar en la Divan ofreciendo conciertos en Madrid, Estocolmo, Copenhague, Oslo, Londres, Colonia, Italia, Berlín, Paris... Cuando ensaya, el maestro lo exige todo. Cuando dirige, el maestro lo da todo. Y el equipo, el fantástico equipo de genios bien entrenados de la Divan, ha de seguirle... de otro modo no renuevan y, al año siguiente, no cuentan con él/ ella. Todo a un ritmo trepidante: hacer las maletas, deshacerlas, colgar el traje de concierto, recogerlo, con poquísimo tiempo para comer, apenas seis horas para dormir, ritmo fuerte, rápido, delirante, como las variaciones de Schönberg que tanto desconcertaron al público aragonés. Schönberg, música contemporánea, una apuesta arriesgada por la innovación musical.

Pasaje Orquestal: toda una metáfora inspiradora para nuestras empresas con presencia de tres parámetros clásicos del Management (Fred Kofman): el IT (objetivo,tarea), el WE (relaciones) y el I (el yo, la identidad).

IT-OBJETIVO: rozar la excelencia, en este caso musical.
WE-RELACIONES INTERPERSONALES 24 horas al día (comunicación,flexibilidad y aceptación de la diferencia).
Y el YO-IDENTIDAD, bienestar y desarrollo propio, en la base, como garantía del ser.

miércoles, 25 de junio de 2008

Un equipo imbatible

Confesaré un secreto: Soy una mujer feliz. Entre otras consideraciones, porque mis clientes y yo formamos un equipo imbatible.

Realmente el Nosotros es más inteligente (smarter) que el Yo. Eso dice el libro que estoy leyendo centrado en la wikicomunidad. Eso es lo que compruebo a diario en mi trabajo como Coach. Lo repetiré: El Nosotros es más inteligente que el Yo.

Mis clientes y yo formamos un equipo imbatible. Trabajo con un ingeniero de una empresa de aviación radicada en Madrid, a quien hace unos meses le resultaba imposible desplegar las alas para imaginar un sueño profesional.

Mi ingeniero -que trabaja a diario con enormes alas tecnológicas y aeronaúticas-tenía las suyas atrofiadas. Esta mañana, sin embargo, -25 de junio de 2008- como resultado de algunas acciones planificadas desde su proceso de Coaching, le han propuesto ser el representante técnico de Aernova en México frente a Bombardier y Sikosky, durante al menos tres años.

Ni en el más loco, intrépido, extravagante de sus sueños, hubiera atisbado en el horizonte lo que es ya una sólida propuesta sobre la mesa de su despacho.

Somos un equipo imbatible y hoy es un gran día. Celebremos el triunfo del atrevimiento mesurado ¿estratégico? frente al miedo, la mediocridad y el conformismo.

Sigamos construyendo equipos imbatibles desde el Nosotros que, insisto, resulta más inteligente que el Yo.