La primera vez que oí hablar de la metodología para el diseño de proyectos Dragon Dreaming (Sueño del Dragón) me pareció que un nombre tan... ¿exótico? sería rechazado en mi entorno profesional sin darle la más mínima oportunidad de mostrar su potencial...
La persona que citó Dragon Dreaming era Inma Navarro, una española afincada en Edimburgo (Escocia), que por encima de otras valiosas consideraciones es una oteadora mundial de tendencias para la evolución de los humanos.
Como en tantas ocasiones, tuve la suerte de que Inma formara parte del alumnado de una de las formaciones que entonces yo impartía en San Sebastián centrada en el mundo de los equipos. Mi suerte consistió en escuchar, disfrutar y alentar sus aportaciones a BetaLab, el "laboratorio en beta" en el que enseñar y aprender, teorizar y practicar, dar y recibir configuraban un círculo que pretendía virtuoso y satisfactorio para todas las partes implicadas, lo que en términos anglosajones es conocido como un win-win (ganar-ganar).
Con el tiempo Inma y yo hemos cultivado una amistad intermitente (como la vida misma) aunque alentadora en los momentos de zozobra en los que nos hemos nutrido mutuamente de lecturas, consejos y paseos por la playa (en la fotografía en Ondarreta, San Sebastián). Y en el trasiego de nuestras conversaciones y cafés se forjó un sueño que se ha hecho realidad: Inma y Luna Marcen han impartido en la capital guipuzcoana un taller-presentación de la metodología Dragon Dreaming que fascinó a los participantes cuya evaluación escrita superó el nueve sobre diez. Además expresaron su deseo de profundizar en la metodología DD que debemos a John Croft, algo que estudiaremos con entusiasmo y enfoque win-win-win. ¿ganar-ganar-ganar? Sí, porque John Croft junto al crecimiento personal y a crear comunidad, incluye la integración del todo, es decir: el amor por la tierra y cuanto en ella existe.
El taller fue co-facilitado por Luna Marcen -una de las personas más forjadas en la metodología DD en nuestro país- que lo vive con entusiasmo ilimitado en la certeza de que para el éxito de cualquier proyecto emprendedor resulta esencial estar cien por cien presente y cien por cien observador (binomio hablar-escuchar). Luna ruge con fuerza sus creencias que transmite oralmente y en el papelógrafo (en la fotografía): "... si un proyecto te conecta con tu esencia... bailarás con los dragones de los demás miembros del equipo, pero si no conecta con aquello que os une... lucharás con los dragones de los otros."
Por lo que a mi respecta -en calidad de organizadora del encuentro- estoy muy agradecida a la generosidad de Luna e Inma que vinieron a San Sebastián desde Madrid y Edimburgo guiadas tan solo por el entusiasmo de compartir (ya que el taller fue gratuito y fantástico en todos los sentidos).
Personalmente he de estudiar, profundizar e integrar la metodología junto a otras que resuenan en mi: el enfoque sistémico de las organizaciones (Weber y Hellinger), la estructura de fondo de los roles Belbin, el coaching de equipos de Alain Cardon, la psicología social y del trabajo de Sabino Ayestarán y sobre todo la Teoría U de Otto Scharmer (MIT). Realizar el compost de aquellos aspectos que comparten las diversas metodologías contemporáneas para el entrenamiento de equipos me llevará algunos meses (acaso años) ya que he de chequearlo en la realidad de los proyectos-cliente. En cualquier caso me encanta la simplicidad fractal de los cuatro ejes que vertebran el diseño y despliegue de proyectos con la metodología Dragon Dreaming: soñar, planificar, actuar y ¡celebrar! ¿Celebrar?
"Celebrar" para re-conectar con la fuerza del sueño
que nos llevo a poner en marcha el proyecto. John Croft.









