jueves, 22 de septiembre de 2011

Duda Cósmica


Trabajé con Aitziber durante un año en busca de "su lugar en este mundo". Ella veía en mí un farolillo; yo en ella una conjetura. Los entrenamientos resultaron exitosos y Aitziber encontró un lugar. Meses después de aquel hallazgo vuelve a estar insatisfecha y (al tacto) retoma la búsqueda en mitad de la negrura.

Cambiar de lugar
Buscar un lugar
Encontrar un lugar
Defender un lugar
Crear un lugar

Son expresiones que hablan de la inquietud del alma por anclarse en la materia. Acaso por mostrarse. En este sentido, recuerdo la zozobra de Aitziber entre el ser y el estar, eterna dicotomía Shakesperiana en la que nos debatimos los mortales. Usted... ¿ocupa "su lugar" en este mundo?

lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Cuánto dura una pompa de jabón?

No aseguro el logro de los sueños.
No vendo peines ni atrapo mariposas.

Tampoco sé cuánto dura una pompa de jabón.
Aunque me fascina su efímera fragilidad.

Una sonrisa es una sonrisa, no una mueca perversa.
Un amigo es alguien que no exige.
Y un amante alguien que te espera.

Cuando estoy enfadada con el mundo se que hay algo que arreglar en mí. Cuando el tiempo se fuga, seguramente he conectado con mi vocación. Cuando lloro -aunque me pongo fea- se que piso un territorio sagrado. Ante el halago desconfío: con anterioridad el maquillaje llegó a descomponerse. Cuando escribo me desnudo y contemplo el teclado como el heroinómano mira la jeringa.

Esto no es una rosa, no es una rosa, no es una rosa, ni un poema, ni un haiku. No es nada: un día que amanece, en el despacho del paisito, al norte. Escucho los enjaulados pájaros del patio y miro la orquídea que no acaba de florecer.


Comienza la jornada, y no pretendo que duren las pompas de jabón.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La fórmula del Cambio

Mi afición al buceo es tan intensa que incluso en un día como hoy (quince grados, cubierto, lluvioso) me sumerjo en el Cantábrico. Preocupados con mi nueva obsesión, al mediodía mi familia me han preguntado si cuando llegue el invierno me conformaré con la bañera grande llena de peces de plástico, algunas conchas, un poco de arena y uno de esos patos amarillos que hay en todas las casas de Singapur a Estambul.

El baño dominical ha estado precedido por 48 horas (viernes y sábado) de inmersión en el océano-mar cognitivo en un destartalado edificio de Bolueta (Vizcaya) en el que un puñado de idealistas vertebran la innovación social entorno a Eutokia. Inmersión por la profundidad conceptual sostenida durante dos días practicando dinámicas de “participación genuina” en el contexto organizacional. Y, al igual que cuando llevas media hora nadando se amoratan las yemas de los dedos, al término del workshop tenía un poco colapsado el receptor emocional y un mucho saturado el mental. Entre los corales rescatados del olvido, me quedo con una fórmula matemática que fascinará a los ingenieros e investigadores con los que trabajo ya que permite calcular la posibilidad de cambio en un sistema, sea familiar, político, empresarial o asociativo.

La llamada fórmula de cambio (o fórmula de Beckhard) consiste en: Insatisfacción x Visión x Primer Paso > Resistencia. Pondré un ejemplo que clarifique su aplicación: Cuando Steve Jobs sale de Apple, la posibilidad real de cambio en la compañía dependerá del grado de insatisfacción que exista en la misma, multiplicado por la visión de futuro que tengan sus líderes, multiplicado (a su vez) por un definido plan de acción que incluya un primer paso. Si la cifra obtenida es mayor a la resistencia al cambio, sabremos con qué margen de maniobra contamos; si es menor a la resistencia, tendremos que aceptar que la llamada “horquilla de oportunidad” tiende a cero.

Parece complejo y sin embargo -si se contempla con un gramo de interés- descubrirán que -aplicada casi a cualquier momento y situación en una empresa- ofrece información útil antes de embarcarse en un proceso transformacional acaso muerto antes de nacer.

Fórmula del cambio = Fórmula de Beckhard: Insatisfacción x Visión x Primer Paso > Resistencia.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Paradojas

En San Sebastián, de sol a sol, Zulema cuida los niños de mi amiga Sara mientras sus propios hijos se han quedado en Guatemala al amparo de la abuela materna.

En Chicago, el estado retiene a Arjen, mi cliente, un 36% de su nómina en tanto que Warren Buffett reconoce en The New York Times (de hoy) que abona al fisco un 17% de su inconmensurable fortuna.

En Bilbao, Iker piensa que su papá -que trabaja en México D.C.- integra el reparto de Bob Esponja ya que en los últimos meses sólo puede verle por Skype.

Vestir a Bob Esponja


¿Qué clase de mundo estamos de-construyendo?


martes, 13 de septiembre de 2011

Time Off

Karen vive un momento de pleamar en el Cantábrico, cuando las banderas de la playa están rojas de ira y la prohibición de sumergirse en el mar es total. Más si cabe: Karen vive el exacto momento en el que la ola rompe con violencia justo encima de tu nuca si has cometido la osadía de nadar contra la prudencia y el sentido común. Se está divorciando de un hombre al que ama, trata de re-estructurar un negocio en el que (cuidando la piel de otros) se deja la propia y, en un "mas difícil todavía circense", apuesta por sueños de grandeza.

Karen es la clienta que me ha dejado tirada en mitad de la cuneta, a cien kilómetros de casa, a las 8.30 de la mañana de un laborable. Lo que hubiera podido ser un fiasco de martes 13 se ha transformado en un glorioso time off.

Tras unos minutos de hiel (en los que me ha ayudado recordar su momento pleamar), he decidido disfrutar como una turista de mi cuidad natal. Con inocencia infantil y serenidad de jubileta, he descubierto chuches gastronómicas, arquitectónicas y comerciales de una city en la que antaño los adoquines me saludaban por mi nombre. De eso hace muuucho tiempo. Los ojos de turista, junto con mi enérgica determinación de pasarlo bien, han dejado un poco maltrecha la Master Card. Como le digo a Karen con frecuencia: no es posible todo y a la vez ¿o si?

¿Grupitis o Equipo?

De Suecia a España, pasando por el País Vasco, Eugenio Moliní, enfoca las organizaciones como sistemas en la certeza de que la “participación genuina” de las personas (en la toma de decisiones) es posible y rentable. Moliní impartirá un curso de seis días de duración en Bilbao (Eutokia) para propiciar el arte de pensar, decidir y trabajar juntos en las organizaciones.



¿Quién es Eugenio Moliní?

Al comienzo de mis formaciones explico que a los nueve años salí de España camino de Inglaterra donde -además de aprender inglés- integré el concepto "democracia", algo que (siendo niño) somatizaba como una sensación de alivio al respirar. Mi viaje fue en ferry desde el puerto de Bilbao hasta Southampton. Años más tarde viajé a Suecia con tan solo un billete de tren y 20.000 de las antiguas pesetas. Allí he estado hasta los 51 años cuando -tras un intenso aprendizaje y práctica laboral- he decidido volver a España.

¿Cómo se ha ganado usted la vida?

Durante algunos años ejercí como psicoterapeuta tanto en mi consulta privada como en varios hospitales psiquiátricos. En 1992 abandoné el trabajo uno a uno y me interesé por las organizaciones. Entonces comencé mi colaboración con una consultora donde me enseñaron a hacer coaching antes de que se llamase coaching. Después, tras muchos arranques, frenazos, y tropezones importantes, emergió con fuerza mi vocación: la práctica de la Paz. La he expresado en mi trabajo contribuyendo a crear organizaciones y procesos en los que las personas puedan trabajar en paz y ser ellas mismas.

Ha creado la marca Atractor ¿De qué se trata?

Atractor es una red de consultores que medimos la calidad de nuestro trabajo por tres indicadores: resultados alcanzados, alineación con nuestros valores y elegancia en la ejecución.

¿En qué consiste la “Participación Genuina”?

La Participación Genuina es una metodología para diseñar procesos de trabajo cuyo éxito dependa de la colaboración de múltiples actores con diferentes especialidades, perspectivas e incluso intereses. La metodología permite que las personas piensen juntas y tomen decisiones, que es lo contrario de lo que se suele hacer. La suma de decisiones tomadas por personas autónomas es el procedimiento que lleva a las mejores decisiones. Pero para que esto sea posible hay que cortocircuitar la grupitis y la jeraquitis.

¿Qué es lo que usted hace -exactamente- en las organizaciones?

Asesoro, diseño, gestiono y facilito este tipo de procesos. Mis clientes suelen encontrarse ante distintos tipos de desafíos, como por ejemplo: hacer sostenibles las estrategias, incrementar la resilencia, conseguir la integración cultural o formar equipos de alto rendimiento, entre otros.

¿Qué se propone realizar en los seminarios de Bilbao?

Compartir con los participantes mi experiencia y enseñar mi oficio.

En su opinión, ¿cuáles son las claves de las empresas en las que se logran los objetivos y además las personas se sienten dichosas?

Las claves son muy claras y están bien descritas en la literatura. Lo difícil es llevarlo a cabo.

1.- Definir el ADN de la organización, que es aquello que si cambia, la organización pierde su razón de ser.

2 2.- Definir bien los límites que la organización se impone a sí misma en todos los niveles estratégicos y operativos.

3. Asegurarse de que todo el mundo tenga presentes los puntos 1 y 2 en TODAS las decisiones. Quitarse de en medio, interviniendo únicamente si las personas se saltan 1 y 2.

¿Qué diferencias observa entre el mundo productivo sueco (que tan bien conoce) y el español?

En todos los países del planeta las personas se mueven por el anhelo de ser felices y de que su trabajo tenga sentido. Las diferencias de fondo apenas existen ya que son compartidas por todas las escuelas de negocios del mundo occidental. Las diferencias de estilo se superan con la adaptación.

A los españoles les puede chocar lo que viven como una incongruencia entre el estilo informal en el ejercicio del poder jerárquico de los suecos, y su formalidad en los procedimientos. En España, por el contrario, las relaciones jerárquicas son muy formales y los procedimientos muy flexibles.

Más información: www.molini.es

sábado, 10 de septiembre de 2011

Purga de Ácaros

La hermosa bahía sigue en calma aunque el termómetro -como las bolsas de todo el planeta- se desploma a doce grados a primera hora de la mañana. Siento frío al pedalear en la trek verde camino del despacho. Son las siete y a decir verdad no estoy segura de que la calma no sea el preludio de una tempestad.

Vivo una de esas jornadas en las que -por alguna extraña conjunción planetaria- todos los necios del planeta me han tocado a mí. Reconozco haber perdido el control emocional durante un ratito, y haberme visto obligada a recurrir al botiquín de cataplasmas marca OM para calmar la airada entreceja y, de paso, evitar una subida drástica de la bilirrubina. Una subida comparable a la vertical quebrantahuesos de la gráfica del paro en España en los dos últimos años: hemos superado con creces el triste récord de paro alcanzado en 1993. Estamos en un veintiuno por ciento, es decir, que una de cada cinco personas en edad de trabajar está desocupada en España. Unos cinco millones de ciudadanos. (Entre el frío de la trek y la conjunción de necios me ha entrado una extraña fiebre bajo cuyos efectos acaso escriba alguna barbaridad. Ya disculparán).

Si no fuera por el segmento de trabajadores bajo mil euros/ mes que han perdido sus empleos, a ratos me da por pensar que esta brutal recesión tendrá efectos esperanzadores al purgar el sistema de ineptos abigarrados como ácaros (ver imagen) en un sinfín de moquetas institucionales o pseudo-institucionales.

Hace tiempo que un buen amigo sociólogo de la Universidad Complutense me sorprendió con la curiosa hipótesis de que si los humanos contemporáneos viviésemos en una jungla, no sobreviviríamos ni veinticuatro horas dado nuestro atrofiado sistema de escucha, capacidad de reacción, torpeza, lentitud e incapacidad de búsqueda de alimento y agua, por no hablar de la dificultad extrema para establecer alianzas con otros primates. Pues bien, a estas alturas de la debacle si no fuera por la sangría de obreros que la crisis está descuartizando (como el marido de mi depiladora: 44 años, terminado el paro, cobrando ayuda social) creo que esta barbarie pudiera servir para purgar un sistema adocenado, lento y -en su conjunto- ineficaz.

Ya les digo que con fiebre el teclado baila salsa caribeña. Continúo. Cuando el inevitable olor a muerte se extienda como un tufo insoportable por la jungla de asfalto, los presupuestos ajustarán sus cinturas a la dimensión de una avispa, las subvenciones dejarán de ser un coladero de amigos, los objetivos de producción serán imprescindibles para pagar la nómina, las auditorías servirán para algo más que un trámite, las contratas saldrán de verdad a concurso, y las direcciones generales no se adjudicarán a dedo. Buscando la supervivencia, el sistema se verá obligado a la purga de ineptos abigarrados en alfombras de diseño. En esta torre de Babel ojalá sobrevivan los más capaces, los más nobles y los más evolucionados. ¡Los mejores! La fiebre no me aturde al punto de pensar que estaré entre ellos ;-(