lunes, 12 de octubre de 2009
Auto boicot
sábado, 10 de octubre de 2009
Amor de Comedia
Curiosas alusiones a las supercuerdas por parte de Larry David, el protagonista. Inquietantes citas de Heinsenberg, el premio nobel de física cuántica, para quien "una molécula observada es una molécula transformada"... qué decir de las personas observadas, escuchadas, cuidadas, apoyadas, acompañadas... sin duda son personas transformadas. El ojo que mira transforma al otro. El oído que escucha transforma al otro...
Se pone profundo Woody Allen en su última película. Se está haciendo mayor y aún cuando no pierde el ritmo trepidante de los diálogos, ni cierta chispa irónica, la cinta tiene exceso de acritud, de cinismo, de grises... no exentos de verdad. Si la cosa funciona se centra en las relaciones afectivas... tan complejas siempre, tan ilusionantes al comienzo, tan dolorosas al final. Y las moléculas observadas que resultan transformadas, y las personas amadas que sin duda resultan transformadas. Hay luna llena. Afecta a mis neuronas ¡seguro! La película dura 92 minutos y está financiada por Francia y Estados Unidos.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Casos y Cosas
martes, 6 de octubre de 2009
Sobredosis
Mi oftalmólogo acaba de informarme de que necesito un 0´25 de aumento (dioptrías) en cada ojo. No me extraña: una multitud de observaciones se me han apelotonado en la retina. Tanto otear las tendencias, realidades, fenómenos, descubrimientos, comportamientos y personas el ojo se ha colapsado con tanta intensidad. Ahí lo tengo: 0´25, índice de protección recomendado para evitar una sobredosis de realismo.
En el piso contiguo al mío una cuadrilla de albañiles tira paredes, hace cemento en una maquinita que atormenta en su persiste giro clon, clon, clon (más rítmico que las mareas) suben y bajan escombros, martillean... Llevan casi dos semanas. Son cinco: fuertes, unos jóvenes y otros maduros, hombres, en camiseta, sin camiseta. Trabajan de ocho de la mañana a seis de la tarde con las correspondientes paradas para los bocadillos y las tarteras. Por la mañana siempre me cruzo con alguno. Ellos en tirantes y yo con chaqueta: cada uno con su ropa de faena. Hay uno encantador que se llama David (lo sé porque a gritos le piden ladrillos). Al saludarle esta mañana he pensado en las estadísticas salariales de su sector. Seguramente será mileurista y se deja la piel cada jornada. Hay mucho mundos pero están en éste. Paralelos. Observo y se me incrusta en la retina una broza de realismo que me duele. Necesito protección 0,25 como dice mi oftalmólogo que no sabe nada de mis observaciones voyeuristas del mundo y de la vida. Este David... ¿cómo podría yo -en caso de que él quisiera- apoyarle, acompañarle, aportarle? Y... ¿Cuántos Davides hay en la tierra? Jamás alcanzaré a modificar una brizna de este polvo de estrellas al que llamamos nuestro planeta. Me siento impotente con esta profesión mía de Coach.
Me haré las gafas nuevas, definitivamente. He de protegerme: al menos... 0,25.
domingo, 4 de octubre de 2009
BBVA
Si viviera, hoy mi padre estaría triste. Ha salido de la cúpula José Ignacio Goirigolzarri, el último directivo vasco de altos vuelos del BBVA. Perdemos fuelle en la entidad. Llevaba ocho años en el cargo en sustitución de Emilio Ybarra y era el número dos tras el presidente Francisco González obsesionado con el avance del Santander.
La otrora pujante y parecía que imbatible entidad financiera ha vaciado de contenido las plantas de la impresionante sede histórica en la Gran Vía de Don Diego López de Haro (fundador de la villa). Hoy parece un edificio fantasma que han intentado reiteradamente vender sin éxito alguno. Además sale de la cúpula el último vasco y -por si fuera poco- en los últimos siete años se han perdido posiciones con la competencia. El Santander ha subido un 31% en Bolsa mientras que el BBVA ha caído un 11%. Mi padre estaría triste y yo también: orgullo des-compuesto.
viernes, 2 de octubre de 2009
Funambulismo
Para el diminuto ser humano que soy (para la empresaria-bonsái que soy) ha significado dormir poco y mal, bastante tensión acumulada en la mandíbula y los hombros, cero tiempo libre para familiares y amigos, escaso margen para ir y venir a pie o en bicicleta, poca lectura, mente con tres o cuatro pantallas abiertas a la vez, cuaderno saturado de listas diarias de gestiones a realizar... Guaggg... me agoto tan solo con recordar. Exitoso (desde luego) agradecida a la vida (infinitamente) contenta (mucho) y sin embargo... En el ejercicio existencial de funambulismo que todos practicamos, había perdido mi equilibrio in-out.
He recuperado la bruja chamánica y feliz que soy. No se asusten, tranquilos, sigan leyendo (por favor) les explico. Vuelvo a sentirme ligera tras mi sesión matinal de estiramientos -un cóctel personal de Pilares, Yoga y Chi-Kun- que me deja como nueva; vuelvo a canturrear en mi bicicleta mientras me dirijo a la terraza sobre el mar donde tomo mi cortadito en vaso y leo las últimas publicaciones de mi sector; vuelvo a dormir como un osito de peluche. Aquí esta de nuevo la magia del vivir de la empresaria-bonsái, del pequeño ser humano que soy. ¡Qué contenta! Es como si hubiese recuperado mis huesos, mi piel y sobre todo mis alas. Ligera de equipaje... como los hijos de la mar -que decía el poeta.
jueves, 1 de octubre de 2009
Dos socios y un abismo
Ding dong... llegan al despacho con segundos de diferencia... Vienen de la fábrica cada uno en su coche, por separado... apenas se miran o se saludan. Yo les ofrezco el tradicional abrazo de bienvenida. Están tensos. Sacan sus papeles, apagan sus iphones se quitan las chaquetas y finalmente se sientan. Esperan -equivocadamente- que lidere yo, el Coach, cuando los protagonistas absolutos de la obra son ellos.Comienza el espectáculo, el entrenamiento, la puesta en escena del abismo que les separa. Los niveles de comunicación gestual, verbal, tonal son casi inexistentes... Comencemos por construir puentes -pienso- mientras pido que repartamos roles de sesión siguiendo las pautas de Alain Cardon: medidor de tiempo, secretario o realizador del acta y observador que aporta feedback. Les he situado cara a cara... resulta casi imposible no centrar la mirada en el otro y, sin embargo, lo consiguen, se evitan. Reparto dos cuestionarios para medir el nivel de su desencuentro (quince parámetros). Cada uno lo completa por separado. Después lo comentamos en voz alta: hay indignación, ira, cólera, tristeza, emociones feas y mucha incomodidad. Ambos quisieran salir corriendo. Es lo que les pide el cuerpo, las vísceras. Se quedan. Se impone la cabeza, la decisión (consensuada) de mejorar su relación, de establecer un puente comunicacional, de aceptarse (aceptar la diferencia), de apreciarse (apreciar la diferencia), de respetarse (respetar la diferencia), de comunicarse (comunicar lo que piensan, sienten, necesitan y quieren, del otro). Para que se queden, participen y contribuyan ni siquiera tengo que apelar al sentido de la responsabilidad, se recolocan sólos: eso también forma parte de la educación y de la herencia de ambos. No lo saben, pero en el fondo comparten más de lo que piensan.
Durante los cuatro primeros encuentros se suceden los careos, las miradas desafiantes, los desplantes, los reproches, el chantaje del silencio, carraspeos, toses, amenazas, desaires, groserías, intentos de falta de respeto (que el Coach frena radicalmente). Tenemos un abismo bien profundo.
Continúa -hasta el desenlace- en el siguiente post.
