miércoles, 20 de octubre de 2010

Juego de Espejos

Puesto que estamos hechos de la misma materia que las estrellas (Sagan), es comprensible el anhelo de convertirnos en dioses. Y de entre las mil ventajas que conlleva ser un dios, hay una que -para mi- se alza sobre todas las demás: la capacidad de evitar el declive de quienes amamos, entiéndase desánimo, enfermedad, envejecimiento y muerte. La muerte acaso sea lo de menos porque en verdad lloramos por nosotros, los que sobrevivimos a la ausencia irreversible del otro. Sin embargo, el paulatino deterioro nos confronta con la tristeza del ser que conocimos y ya no es, de la fuerza que conocimos y ya no está, de la belleza que se marchita... Y aunque desde el nacimiento sabemos que somos mortales, cuán duro es verlo en el otro intuyendo, a su vez, que lo que descubrimos no es sino un espejo de nuestra propia evanescencia.

sábado, 16 de octubre de 2010

Dos

Dos bajo un paraguas un domingo al atardecer, con un cielo naranja-acuarela, y el mundo es un exceso.

Dos en silencio, a carcajadas, dialogando, de la mano, separados, en paralelo, frente a frente, de pie, sentados, en coche, en autobús, en funicular, en barco, en bici, en moto, un lunes al amanecer. Dos jabonándose mutuamente la espalda con un guante de crin, tomando chocolate con churros en el casco antiguo, compartiendo chicles sin azúcar, un martes por la mañana. Un hombre y una mujer, un miércoles por la tarde, de escaparates por el centro cogiendo ideas para combinar ropa, reciclar complementos, absober tendencias de moda pensando en él, imaginándole a ella. Dos. Y un jueves de librerías buscando recomendaciones bibliográficas de los amigos, escuchando un poco de música en el Fnac, antes de comprar un CD de gregoriano para los ratos de relax, en casa, en solitario, de uno en uno, aunque sigan siendo dos. Y llega el viernes y es el momento de decorar la mesa para la cena que señala el comienzo del fin de semana: velitas, servilletas de colores, entremeses y un buen vino, blanco, como le gusta a ella, de aguja. Y sábanas estampadas de diseño oriental, y muchas risas antes y después de que el edredón resbale al suelo. Y el sábado, dos llenando un carrito de la compra con productos alimenticios y de limpieza: momentos para lo prosaico. Y el domingo de nuevo sobra todo en un tiempo lento, compartido y pleno en el que el mundo es adorno, escenario, pretexto, música de fondo para dos que se quieren más allá de lo efímero.

viernes, 15 de octubre de 2010

Encefalograma plano

En un mundo de clones, prefiero ser un gnomo.
Jueguen conmigo, por favor, a encontrar una página web, un blog, un artículo en Expansión, en Negocios (EL PAÍS) o en el Financial Times (Economía) que no referencie alguno de estos conceptos: innovación, sinergia, creatividad, optimizar, crear valor, transversal, liderazgo, misión-visión-valores, desarrollo de personas, gestión del tiempo, del cambio, responsabilidad social corporativa e inteligencia emocional. Si lo encuentran... ¡bingo! Parece como si una gigantesca apisonadora hubiera igualado la totalidad de las neuronas del planeta dejandolas a ras de suelo del tamaño de un champiñón, ralentizando las sinápsis (conexiones) e invalidando -en todo o en parte- el proceso generador de múltiples realidades, enfoques y sensibilidades. Les confieso que esta homogeneización es algo que me hiere como el punzante filo de una navaja.

Re-leo estos días a Confucio. Afirma que existen tres métodos para alcanzar la sabiduría. El primero y más noble, la reflexión. El segundo, la imitación (el más cómodo y sencillo). El tercero, la experiencia, el más amargo. Puedo asegurarles que reflexiono y experimento con intensidad hasta el punto de que me considero un canto rodado... sin aristas de tanto golpearme con las esquinas de la vida (las magdalenas también ayudan al redondeo).

El caso es que en las últimas semanas se han multiplicado las experiencias en las que hallo: empresas clonadas, idénticas ideas, miméticos diseños, libros plagiados, discursos copiados y enfoques repetidos. Me invade la tristeza por un doble motivo. En primer lugar porque -como saben- creo en la unicidad de las personas y, por lo tanto, en la unicidad de los cerebros y en la unicidad de sus recursos para pensar, escribir, vender-comprar, o lo que fuere. Y en segundo lugar porque si bien todo concepto u objeto nuevo lleva la impronta enérgica y vital de su creador, las imitaciones resultan huecas, vacías, faltas de aliento.

En un mundo de clones, en el que el camino más transitado es el de la imitación (ni siquiera para alcanzar la sabiduría sino para enriquecerse) prefiero ser un gnomo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Puzzle Organizacional

A pesar de mi potente ADSL, no tengo línea directa con Dios y -por lo tanto- me resulta imposible preguntarle qué quiso decir -exactamente- al transmitirnos la idea de que "... El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros... ". Si hay teólogos entre ustedes quizá puedan aportar ?!

La palabra es un rudimento sonoro, punta de iceberg del inmenso y sofisticado océano que somos. Y -aunque la manejamos con frivolidad- crea el mundo. Todo comienza en un concepto que etiquetamos con una palabra, que (a su vez) provoca una emoción, que impulsa un comportamiento que se transforman en un hábito y forja -finalmente- un destino. Su destino, mi destino. Un ingeniero naval con el que trabajo describe el proceso en un plis plas: de gaseoso (concepto), a líquido (palabra) y a sólido (realidad).


Consciente o inconscientemente, cada una de nuestras palabras evidencia nuestra visión de la vida y los negocios, de los valores y las creencias, de las relaciones y sus entresijos. Escuchada con precisión, la palabra evoca ecos profundos del plancton marino de quien habla, revelándonos la unicidad de ese ser humano sagrado y especial.

Porque... no somos iguales. Afortunadamente somos diferentes: no mejores, no peores, no iguales. Únicos, insisto. Por eso esta mañana adquiere sentido (y se dimensiona en mi) la filosofía que me enseñaron en Cambridge según la cual la armonía -acaso el equilibrio- y tal vez la felicidad, consiste en situar a las personas adecuadas en los lugares adecuados. Hoy me permito añadir por mi cuenta: personas adecuadas, en lugares adecuados y en los momentos adecuados. Pura sincronicidad (Carl Jung) y quizá... algo más.

Cuando Mr. Meredith (Universidades de Henley y Cambridge) profundizó en la investigación de las claves que aseguran el máximo rendimiento en las organizaciones académicas o productivas, el mundo giraba a velocidad de peonza y las personas adecuadas en los lugares adecuados podían asegurar óptimos resultados. Hoy el mundo gira a la velocidad de la luz y lo que ayer blindaba el éxito hoy puede estrangularlo. Hace un par de días coincidí en un paseo de bosque con Koldo Saratxaga -propulsor del boom Irizar (Grupo Mondragón)- quien reconocía sotto voce que las claves de un éxito sonoro no siempre se pueden reproducir una década después.

Las personas adecuadas, en los lugares adecuados, y en el momento adecuado es una propuesta de equilibrio organizacional que conlleva ¡ay qué peregrino! un ajuste de cuentas con lo que es: un honesto reconocimiento del talento, de la experiencia, de la iniciativa, del conocimiento... Principio de orden -diría Hellinger-. Principio de justicia... ¿quizá?

viernes, 8 de octubre de 2010

Inspiración

Mi amiga Olga Boo (Decofs Estudio) ha pronunciado hoy su primera conferencia. Ha sido tan hermoso contemplar el despliegue de sus conocimientos, entusiasmo y certezas, que ha resultado un canto a la vida y al potencial (en este caso de mi amiga). La sala ha estado casi llena. La duración del evento se ha ajustado a sus previsiones -algo más de una hora- y se han producido muchas más preguntas de las que esperaba: casi una docena (lo que ha sido todo un síntoma del interés suscitado).

Tiene mucho mérito porque Olga es de un tímido casi autista, y de un humilde casi franciscano, y huye de los focos como los gatos del agua. Hoy, sin embargo, lo ha hecho y ha sido fantástico observarla. Ella, su brújula Luo Pan, y las enseñanzas del maestro Joseph Yu -radicado en Toronto (Canadá)- sobre el milenario arte del feng shui.

No les contaré el contenido de la conferencia, tan sólo una frase de mi amiga -al cierre del encuentro- "...El feng shui es a los espacios lo que la acupuntura al cuerpo humano: tonifica, fortalece y equilibra lo que hay, lo que es...".

Homenaje a mi amiga, a la persistencia, a la bondad, y al mimo-cuidado de aquello que le apasiona. Otra muestra-perla viviente del creer para crear realidades, sueños, eventos, negocios, conferencias... ¡Enhorabuena, Olga!

Cambio

EL CAMBIO ES LO ÚNICO PERMANENTE
En un mundo que gira a la velocidad del vértigo, los Líderes, Coaches, Mentores y resto de la humanidad somos testigos de que el cambio es lo único permanente. La supervivencia de las razas, los negocios, las carreras profesionales y hasta la pareja depende en gran medida de la capacidad de encarar los cambios con elegancia y animo ¡acaso disfrutándolos!

LOS CAMBIOS ABRUMAN
Cambios de empresa, fusiones, deslocalizaciones, diversidad racial, cultural, generacional, despidos, ascensos, traslados: todos los cambios exigen salir de la “zona de confort” (a la que somos tan aficionados) para aventurarnos en nuevos e inexplorados territorios que, a veces, abruman y, sin embargo, cobijan la llamada “zona de oportunidad”.

SIN CAMBIOS NO HAY AVANCE, RENOVACION
En 1968 un atleta estadounidense llamado Dick Fosbury desafío todos los cánones deportivos del momento y se atrevió a probar una nueva técnica de salto por encima del listón: de espalda. Fue campeón olímpico en México ese mismo año y cambió para siempre la forma de entender el salto de altura en lo que aún hoy se conoce en el mundo como el estilo Fosbury Flop.

LOS CAMBIOS EXIGEN UN GRAMO DE ESPERANZA
Entendida como creencia en el desarrollo del máximo potencial de las personas, los equipos y las organizaciones. Decía el político y filósofo chino Confucio que los líderes son proveedores de esperanza. A mi me gusta la idea de que a diario trafico con ese material gaseoso, la esperanza, hasta hacer de ello un líquido plan de acción, que acaba cuajando en una sólida realidad.

La esperanza de la que hablo no es un soufflé, sino una actitud enraizada en la certeza de que hay que creer antes de ver, mientras se diseñan objetivos Grow o Smart es decir: realistas, específicos, alcanzables, desafiantes, medibles y diseñados por etapas.

EN LAS CUMBRES ORGANIZATIVAS HAY FRIO Y SOLEDAD
Los máximos responsables de las organizaciones no pueden mostrar debilidades y, en ocasiones, no tienen con quién contrastar sus ideas, decisiones o temores, ni quien les ofrezca un feeback honesto, descarnado y útil, para la mejora de procesos, habilidades, competencias o resultados. Van solos hacia el acantilado rodeados de cantos de sirena. Los Coaches acompañan, facilitan la gestión de los cambios, y ofrecen un valioso feedback.

LOS CAMBIOS SON TAN VELOCES QUE EXIGEN TODO Y MÁS DE LOS PROFESIONALES
En la civilización del conocimiento, los Líderes, Coaches y Mentores propiciamos que las personas se paren a pensar. En sí mismos, en sus organizaciones, en sus proyectos, en sus valores, en lo que tiene/ no tiene sentido. La escucha de calidad, las preguntas socráticas, el rapport y el feedback son poderosas herramientas que ayudan a pensar.

TODOS SOMOS APRENDICES
Los papeles de Líder, Coach y Mentor son transitorios e intercambiables a lo largo de la vida, y han de ser vividos desde la humildad (evitando escrupulosamente la tentación de clonar) ya que, mientras estamos vivos, todos somos aprendices de mago.

Más sobre este tema en las V Jornadas Coaching & Mentoring, Universidad-Empresa en la Universidad Politécnica (Madrid) del 23 al 25 de noviembre 2010.

sábado, 2 de octubre de 2010

¿Príncipe o Sapo?

Todas las mujeres nos hemos propuesto, alguna vez, convertir un sapo en un príncipe. De veras. Así de tercas somos, a ratos, las mujeres. Los manuales de psicología humanista, las estanterías con libros de autoayuda, y los filósofos de todos los tiempos, afirman que no se cambia a nadie que no quiera ser cambiado.

Un poco como en mi trabajo: imposible propiciar el cambio, si el alma entera de la persona no está ahí. -Vean la foto en el álbum porque merece la pena: fue tomada el pasado fin de semana en Amberes (corazón de Bélgica) ciudad con casi medio millón de habitantes y una larga tradición de maestros chocolateros-.

La mujer de la foto aún cree en el amor ¿aún? Humm suena raro. El caso es que cree en el amor: con o sin pareja, con o sin vicaría, con o sin niños, con o sin papeles... Cree en la vida y en el Amor con mayúscula y por eso mima a la niña interior que ella (como usted y como yo) lleva dentro. A la niña interior le gustan el chocolate, los calcetines gorditos de felpa, los zumos naturales, las bicicletas, la ternura, las cometas, los cielos rojos capturados a las seis de la mañana de un sábado con planes... La niña interior juega para no envejecer, cree para no morir y crea hasta el infinito.

Me pregunto si el principe no terminó convertido en sapo por alguna trastada del destino, algún conjuro o traición; y si acaso el sapo no volverá a ser principe si le amamos. Otra vez la misma idea recurrente: el juego interior, el poder de la fe, el inner game, mi mentor ¡Sir John Whitmore! El mago blanco me acompaña todo el tiempo, como una permanente clave de sol.

¿Y la chica? Feliz, como una lómbriz: princesa en sí misma, como enseña Shinoda Bolen, analista junguiana, mi maestra en el arte de vivir.