lunes, 14 de octubre de 2013

BetaLaB, construcción de equipos de innovación


Además de mi trabajo habitual (que me encanta), esta semana tiene varios alicientes que avanzan in crecendo hasta el sábado, momento en el que conoceré a las personas que -bajo la nomenclatura de BetaLab (laboratorio en beta)- nos reuniremos una vez al mes para aprender cómo se construyen equipos transformadores (innovadores) en cualquier lugar donde exista un grupo de personas. 

El puzzle de alumnos que se ha configurado es emocionante (flipante, que diría mi amiga Sara): una persona vendrá desde Edimburgo (Escocia) exclusivamente para participar en el curso, una directora general llegará desde Madrid, una tercera lo hará desde Santander, el resto provienen de Bilbao, Eibar, Azpeitia, Bermeo, Vitoria, San Sebastián... 


Promover cambios Botton-Up en las organizaciones
mediante la construcción de equipos de innovación,
es el objetivo del curso BetaLaB


Aunque no es la primera vez que promuevo un curso de estas características -y espero no sea la última- siempre se me revuelven las mariposas del estómago y me pregunto: ¿cómo serán los alumnos y cuáles serán sus expectativas? Y... más allá de las expectativas, cuáles serán sus necesidades reales en su presente y futuro profesional.

La mera formulación del curso como: Construcción de Equipos Transformadores (Innovadores) es toda una declaración de intenciones ya que excluye a los equipos de mejora (procesos), los equipos jerárquicos, los equipos endogámicos...

El principio fundamental que re-encuadra cuanto aprenderemos entre octubre 2013 y mayo 2014 se asienta en una de mis creencias: la transformación botton-up (de abajo - arriba) en las organizaciones sin renunciar a la existencia de líderes resonantes. Siendo el equilibrio que planteo más complejo que optar por un enfoque colectivista, o por un enfoque individualista, es de esa doble polaridad de la que emerge la magia en los equipos empresariales que encarnan aquello tan manido de la "sinergia" (el todo es mayor que la suma de las partes).










Despacho de San Marcial 8, San Sebastián, sede del curso BetaLaB.


Todo está ya preparado en el despacho: los papelógrafos, las manzanas, las sillas, los taburetes, los rotuladores, la bibliografía... mientras aún "cocino" los invitados que darán vida a los aprendizajes y elijo a los "emprendedores de éxito" que compartirán con nosotros sus secretos y el desafío ante el que se encuentran sus empresas (para analizar y resolver). Y, como siempre, mi gran dilema es renunciar a algunos contenidos teóricos en favor del aprendizaje de manera que la "hibridación" de formaciones, especialidades, cargos, sexos, enfoques, caracteres y comportamientos sea manejable para todos. 



Y desde luego añoraré a los alumnos de ediciones anteriores de los que aprendí y con los que disfruté... En la fotografía aparece uno de los grupos en pleno examen de fin de curso: aprobaron todos porque -aunque tengo fama de dura- ellos se aplicaron más allá de lo razonable y de lo que permitían sus complejas vidas laborales / familiares de adultos en activo... Y como no sabían que era imposible... ¡lo hicieron! 

El curso BetaLab comienza este sábado 19 de octubre 2013. Sólo hago uno al año. Presencial, en San Sebastián, y vuelco todas mis formaciones internacionales y toda mi experiencia con equipos en los últimos diez años como entrenadora empresarial de firmas como: Michelín, Azti-Tecnalia, San Sebastián Turismo, Fundación Kutxa, Tknika, Sanatorio de Usurbil, Pzifer, Nerua-Guggenheim Bilbao... 


sábado, 12 de octubre de 2013

Reír hasta que duelan las costillas


Acabo de bajar del bosque de Itziar (Guipúzcoa, País Vasco) donde una extraña estirpe de erizos cubre el territorio fértil bajo los castaños.


El silencio es total hasta las doce del mediodía, momento en el que comienzan a repicar las campanas. Observo que muchas personas se arremolinan entorno a la iglesia como si celebrasen algo más que la festividad del Pilar. Más tarde desciendo hacia la carretera, oigo vítores por los novios, y descubro a una pareja de septuagenarios que celebran sus bodas de oro entre familiares y amigos.

Frente a la iglesia hay una bancada de piedra en la que se agradece el sol que ya no calienta pero amortigua el punzante silbido del viento. 

Me siento unos minutos, cierro los ojos, y recuerdo algunos párrafos de Mis viajes con Epicuro, el libro cuya lectura terminé anoche y en el que el escritor Daniel Klein describe su retiro en la isla griega de Hidra para repasar la filosofía de los clásicos e integrarla en vida cotidiana de un anciano.



  • Los vejetes podemos darnos el lujo de reír hasta que nos duelan las costillas.
  • Para saborear plenamente la vida se necesita ¡tiempo!
  • Los placeres sencillos son más económicos y más sanos.
  • Lejos de acelerar el tiempo, ralentizarlo...

Por la tarde me acero a la Tahona de mi barrio que está situada en la misma acera y a dos metros de un centro sociosanitario de la Cruz Roja donde viven decenas de ancianos. Dado que hacen el mejor café con tostadas de la zona soy una clienta habitual.

Hoy, mientras espero que me sirvan, despliego el periódico y me dispongo a disfrutar del momento. Frente a mi hay una joven, un adulto y una anciana (bellísima) que se afana por hacerse entender y no lo consigue para desazón de la nieta, del hijo y de ella misma cuya impotencia roza el infinito. Parece haber sufrido algún tipo de parálisis que le retiene en silla de ruedas mientra se esfuerza por articular unos sonidos guturales en un desesperado intento por comunicarse con sus familiares. No lo consigue. Envejecer es un deporte de riesgo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Matar la Gallina ¿de los huevos de oro?


Cada día me incorporo más pronto a mi nave espacial...



Abordo mi navegador central (ordenador) 
y me asomo al mundo ¿mi mundo?

Sin abandonar mi agenda de papel (ella lo es todo en mi planificación laboral) ni mi bloc de anotaciones de las tareas que voy realizando pinzadas con un clip de colorines que compré en Holanda.

Comienzo por registrar la fecha, la hora, y después -en ordenado escalonamiento- las tareas que voy haciendo. Por ejemplo: 1.- Facturas 2.- Correo electrónico  3.- Blog, registro de visitas y comentarios 4.- Escribir a los alumnos del taller del curso de equipos 5.-  Redactar una propuesta para un cliente que me ha pedido una intervención en su empresa... El listado en papel es un "testigo" de la manera en que gestiono mi tiempo (eficacia o ineficacia) y me permite conocer a qué dedico mi jornada cuando no estoy entrenando a clientes.

Hoy he llegado al despacho en bicicleta lo que me ha permitido descubrir que ya no quedan yates atracados en la bahía, que a pesar de los 18 grados que marcan los termómetros algunos ciclistas llevan guantes de lana, y que las lucecitas de posición que compré en mi barrio la semana pasada para la bicicleta funcionan a la perfección. 



Por cierto, soy una forofa del comercio local porque de otro modo desaparecerá la vida de nuestros barrios y ciudades en pro del comercio on line y en las grandes superficies. Sin embargo, y en contra de mis creencias, voy a poner en cuarentena mi beligerante defensa del comercio local ante el pequeño escándalo de las luces de posición de mi bicicleta. Les cuento: la primera vez que compré dos luces (una roja para la parte posterior y otra blanca para la anterior) fue en Amsterdam en una época en la que mi hija vivía en Rotterdam y visitábamos con frecuencia la ciudad de los tulipanes. Me costaron 2,59 euros y las vendían hasta en los mercadillos callejeros. Esas luces de posición me han durado años hasta que sencillamente me las han robado. ¡Y no me extraña! porque al adquirirlas en la tienda de mi barrio (El Antiguo, en San Sebastián) me han costado 15 euros. Quince. Quince.Quince. 

Claro que han pasado tres años desde que adquirí los primeros ejemplares. Claro que no son exactamente las mismas (estas me parecen peores, la verdad) pero ??!!

He comentado la anécdota con mi socio -que es un adicto a las compras por Internet-. De inmediato ha consultado sus páginas y las ha encontrado por 3,25. Me ha enseñado el modelo: las mismas que adquirí en Amsterdam. Y te las envían a casa. Glub. He de revisar mi vehemente defensa del comercio local. Creo que a esto se le llama "matar la gallina de los huevos de oro". Lo siento por Iñaki, el gordito simpático que me vendió las luces, pero es que ...  es un un poco abusivo ¿no les parece?


lunes, 7 de octubre de 2013

Emprendizaje Inteligente. Claves.


Son las 21.30 y acabo de llegar a casa tras un evento organizado por Ángel Arboníes & Asociados in company con Adegi, Noticias de Guipúzcoa y el Gobierno Vasco. La mesa redonda se ha desarrollado en uno de los salones del Hotel Amara Plaza (San Sebastián) donde nos hemos congregado medio centenar de personas inquietas e interesadas por descubrir o re-inventar las claves que propician la transformación de las ideas en negocios rentables (emprendizaje inteligente, según los promotores).

El planteamiento ha estado basado en testimonios: personas que lo han hecho, que han triunfado en algunos proyectos, han fracasado en otros, y que en cualquier caso siguen en la brecha de crear negocios en el complejo y turbulento mundo del siglo XXI. El salón Oiartzun -donde se ha desarrollado el evento hasta hace quince minutos- tenía una bella imagen de la bahía en tamaño gigante situada en un lateral del recinto:


Los ponentes centrales han sido  Sarik Weber y Nando Quintana arropados por Lander Beloki como presentador y el propio Ángel Arboníes  como dinamizador del debate.

Dada mi tendencia a la síntesis práctica me propongo resumir en diez ideas los principales aprendizajes de esta tarde por si pudieran ser de utilidad para la "comunidad" de seguidores del blog. Ya me dirán si lo consigo. 

1.-  Aceptar que el azar, con frecuencia, marca los naipes del éxito o fracaso de una idea empresarial.
2.-  Reconocer que ser un emprendedor visionario -con años de adelanto en la propuesta de negocio, producto, o servicio- puede llevar al fracaso.
3.-  Arriesgar es un verbo se conjuga en clave emprendedora ya que nunca sabes cómo vas a acabar.
4.-  Hasta que no llegas a diez millones de euros en ventas anuales, el jefe de ventas eres tu (Weber).













5.-  Trabajar duro forma parte del juego empresarial. Es necesario. A veces no suficiente.
6.-  Las relaciones públicas en persona, por teléfono, en eventos, por email, en redes sociales... son tu campaña de marketing hasta que tengas dinero para utilizar otros canales.
7.-  La formación de calidad (Este de Deusto) + la educación de calidad son ascensores sociales que propician el éxito empresarial (Quintana).
8.-  Si intuyes que vas camino del fracaso, que sea rápido: no agonices durante meses o años.
9.-  Probar todo lo que se te ocurre como idea de negocio en el mundo real (y en condiciones reales) antes de sacarlo al mercado.
10.- Crear el mínimo producto vendible  que puedas facturar.

sábado, 5 de octubre de 2013

Óxido en la Bahía



Ayer Ruth me preguntó cuántas horas he hecho de coaching. Le contesté que algunas, bastantes... pero la respuesta no calmó su curiosidad por lo que después de beber unos sorbitos de té verde quiso saber si las contabilizaba y si eran cientos o miles. Dado que era viernes, yo disfrutaba de un chupito de orujo, y no pretendía evadir la respuesta, le contesté que desde el año 2002 he realizado casi nueve mil horas de entrenamiento directo a líderes y equipos empresariales. 

A ella le parecieron muchas. A mi no me alcanzan para sentir dominio de un oficio que considero artesanal y me encara a un desafío diferente en cada proyecto-encargo-cliente.

Después dimos un paseo por la playa, tomamos algunas fotografías, y cuando comenzó a llover abrimos nuestros paraguas y nos dirigimos hacia la parada de autobuses para que ella volviera a casa. Con hora y media por delante tendría tiempo de leer, así que le regalé el dossier de un congreso en el que participé con una ponencia titulada: Equipos, del uno al infinito, una conferencia en la que desarrollaba algunos de los principios que propician la creación de un equipo donde solo hay un grupo y donde explicaba la importancia de los "nodos éticos" que como una red sustentan a los componentes de un equipo haciéndoles llegar más alto y más lejos. Pensé que Ruth disfrutaría del artículo ya que será una de las alumnas de BetaLaB (Laboratorio en Beta), el espacio de aprendizaje compartido que pongo en marcha una vez al año -de octubre a mayo, en San Sebastián- para un grupo reducido de profesionales interesados en aprender a liderar equipos.

Ya en casa retomé el volumen que tengo en la mesita: una investigación realizada por Lynda Gratton titulada Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí, en cuya página 234 detalla que son necesarias 10.000 horas de reiterada práctica de una disciplina para alcanzar la maestría de un oficio. Añade esta catedrática de la London Business School que para ser considerado maestro de algo has de poseer conocimientos y profundidad así como haber desarrollado tus propias habilidades siendo creativo e innovador.


Llegado a este punto cerré los ojos y el libro, suspiré, y me dio por recordar algunas experiencias vividas con colegas bajo el slógan de lo que denomino el "recorta-pega y colorea" que no es otra cosa sino la ingente cantidad de profesionales que se dedican a copiar -sin pudor alguno- lo que otros descubren, piensan, escriben o cuentan... 

En el sector de la consultoría el "recorta-pega y colorea" es plaga y siembra la confusión en el mercado porque a los clientes les resulta complejo diferenciar a sirios de troyanos en las primeras fases de selección de un profesional. Después, tan pronto intervienen con un equipo, el cliente se da cuenta de que allí no hay conocimiento, profundidad, habilidades propias, ni horas de vuelo pero... ya es tarde porque han firmado un contrato de colaboración.

En fin, animo a convertirse en un microemprendedor con estilo propio que estudia, explora, profundiza, práctica, reflexiona, acierta, se equivoca y aprende de una manera juguetona ya que serán estas características las que permitirán sobrevivir en el complejo mundo laboral del 2015-2025 cuyo escenario estudia y describe magistralmente Lynda Gratton y cuyo libro recomiendo.


viernes, 4 de octubre de 2013

Esa Cenicienta llamada Dignidad




¡Cómo abordar este espinoso tema! Sin embargo, es tal real y cotidiano que no deseo orillarlo. Ayer comí con mi amiga Yoko -de origen japonés, casada con un vasco-. Tras años de vivir en la abundancia, la quiebra de la empresa de su marido, y algunos años trabajando en precario desde casa... Ahora -a sus 65 años- se encuentran con que no tienen derecho a jubilación. No explicaré los pormenores, el caso es que Yoko siente que le han robado la dignidad... y llora, ¡claro! cómo no va llorar. 

Me quedé muy triste ante el nuevo panorama de mi amiga y -aunque es moneda común- no deja de dolerme. Dignidad... ¿qué significa exactamente? Dignidad es el poder creador de las personas desde la libertad. También hacerse respetar. Finalmente se vincula a la plenitud y satisfacción en el vivir y trabajar. Grandes palabras mancilladas por la voraz apisonadora que engulle principios, normas, valores, canas...¿Qué rostro tiene el monstruo que nos devora el alma, la dignidad?

El australiano John Ruggie, profesor de la Universidad de Harvard, afirma que "es escandalosa la desigualdad en la distribución de la riqueza" y añade que "la dignidad es la esencia de la sostenibilidad social". Además está persuadido de que "para las empresas hacer las cosas bien es más barato que hacerlas mal" ¿entonces?

Ruggie ha estado unos días en España invitado por Repsol y en declaraciones a El País hemos podido descubrir que dedicó seis años a construir los Principios Rectores para Empresas y Derechos Humanos de la ONU (Guiding Principles), un documento que los expertos consideran que puede cambiar el mundo. Este profesor de Harvard reconoce que si bien todos los directivos del planeta hablan de sostenibilidad no acaban de entender que para las personas "la verdadera esencia de la sostenibilidad social es la dignidad".

Creo que Yoko no tendrá acceso a hablar con este sabio. También me temo que muchos directivos seguirán ahogando el concepto dignidad añadiendo litros de agua al componente etílico del buen whisky y sus valores (poder creador de las personas + hacerse respetar + plenitud). En fin... hablaré de ello esta tarde con expertos internacionales en innovación social. Será en videoconferencia. Ya les contaré.  


martes, 1 de octubre de 2013

Con ojos de niño


Por razones de trabajo viajo con frecuencia y -antes de salir de casa- siempre pongo en la balanza dos opciones: ¿cojo mi cómodo y rápido coche o tomo el transporte público?

Esta mañana he preferido tomar la línea de autobuses Pesa que conecta San Sebastián con Bilbao (cada media hora) porque me apetecía avanzar con un ensayo sobre economía internacional -y en el autobús tengo aseguradas dos horas de lectura- y porque me gusta observar a otros seres humanos. 

He tenido la inmensa suerte de estar cerca de una pareja de treinteañeros norteamericanos con dos niños pequeños y un marchoso abuelo con mochila. Tenían un acento increíblemente hermoso: un inglés amplio y sonoro de mascadores de chicle pero eso no era lo mejor sino el cuidado que ejercían los unos de los otros exento de toda ñoñería, impostura o maquillaje. Lo que realmente había entre ellos era ... ¿Amor? sí, desde luego ¿Respeto? sí, también ¿Interés por el bienestar de los demás en un sentido pleno? sí, sí, había interés por el bienestar...


Los niños eran de unos cuatro años y nueve meses respectivamente, muy rubios, de tez casi albina, rollizos sin ser gordos, y educadísimos. Cualquiera que haya viajado con niños pequeños sabe lo difícil que es mantenerlos tranquilos y contentos en el estrecho espacio de un asiento. La joven pareja lo ha conseguido plenamente esta mañana a base de sacar de una enorme bolsa-chistera todo tipo de artilugios infantiles: desde el tradicional biberón de agua, hasta el chupete, pasando por cuentos de tapas muy gruesas en los que se abrían ventanitas y aparecía el cerdito, cuadernos para pintar con lápices de colores, un pequeño peluche y una pelota que -en contra de mis temores- no ha terminado rodando por el suelo del pasillo del autobús.

Es cierto que los tres adultos han permanecido todo el viaje exclusivamente centrados en el bienestar de los niños, en entretenerles mediante el juego, el diálogo, el paisaje... Es cierto que se turnaban entre ellos para ponerles en el regazo, acariciarles... No es menos cierto que las criaturas no han llorado, no han gritado, no han tirado cosas al suelo, no se han quejado de nada... ¡angelitos! Esta joven pareja americana con abuelo me ha llenado de esperanza al comienzo de la jornada. ¡Todavía existen personas con sensibilidad capaces de criar amorosamente niños equilibrados!

Ha sido taaan hermoso y gratificante que me ha resultado un chute extra de energía en una mañana que se presentaba gris plomo en la city. Sociología de la calle. Vivir para contarlo.