domingo, 30 de junio de 2013

Mal de Altura


Disfruto de unos días de vacaciones en familia que me reparan el alma. Bueno... no sólo el alma, también el cuerpo. Reconoceré que hay sensaciones que sólo vivo en la casa francesa de mi hija: una siesta placentera, el uso de una crema exfoliante del mar muerto, y -a media tarde- un café arábigo recién molido y servido en su Bialetti junto a unas muffins sans gluten aux chocolat aún calentitas.

Incluso en el time off vacacional no puedo desconectar de los ecos de mi profesión. Por ejemplo, esta mañana dando un paseo por el gran mercado biológico de los domingos (en Toulouse) una idea aleteaba en mi mente como las mariposas en verano: los políticos padecen el mal de altura. 

Con motivo de la presentación de la Guide Social Innovation viví una inmersión institucional de alta intensidad al estar rodeada de diputados y alcaldes vascos así como de comisarios comunitarios. Aunque cuando trabajé como periodista trataba con ellos a diario, hacía tiempo que no me sometía al aroma fatuo de sus discursos.

Padecen el mal de altura porque una vez alcanzado el status de político olvidan los valores y deseos de mejorar el mundo que les llevaron a encabezar una lista electoral y a aceptar un cargo de responsabilidad. La "altura" de tarimas y escenarios nubla su humildad al punto de creerse la encarnación selecta y viviente de los dioses. Con el paso de las legislaturas, los políticos se alejan del ciudadano al mismo tiempo que su lenguaje se ahueca -diríase que se vacía- de contenido a base de repetir discursos (que no escriben ellos) y en los que no creen.

De paseo a orillas del río Garonne he descubierto un festival español donde ensayaban bulerías y allí me he sentado a leer un rato...


Resulta que en la Universidad Libre de Berlin el equipo de neurocientíficos liderado por Stefan Röpke ha demostrado que las personas que padecen el llamado transtorno narcisista muestran una reducción cerebral en la materia gris de la ínsula del córtex. Al parecer, la ínsula cerebral regula el sentimiento de empatía hacia otro ser humano así como la capacidad de relacionarse con los demás. ¡Acabáramos!  Quienes padecen el mal de altura -diagnosticable por el discurso hueco- tienen la ínsula cerebral del tamaño de un pixel. ¡Voilá!



viernes, 28 de junio de 2013

Innovación Social. Burning Issue?


De vez en cuando encuentro un concepto inspirador, una frase, un libro, una ciudad o -aún más inusual- una persona. Hoy ha sido el caso. 

El hombre que aparece en la fotografía -durante el coffee break del acto celebrado en Gran Vía 19 de Bilbao, sede de Kutxabank- es Fredrik Rakar, portavoz de la organización sueca Reglab. Su breve ponencia ha tenido el sabor de quienes emergen del barro cotidiano para contar la realidad tridimensional de nuestro mundo en las aclimatadas salas institucionales.


No me malinterpreten, el acto promovido por Innobasque, la Agencia Vasca de Innovación -en colaboración con varias entidades-, ha estado bien: 22 ponentes en cinco 5 horas alternando el inglés, castellano y euskera así como las arengas político-institucionales y los casos prácticos entorno a la Innovación Social como panacea de crecimiento económico sostenible y colaborativo. En definitiva, una nueva ubre vinculada a los fondos europeos Feder que podrán ordeñarse de inmediato previo cumplimiento de un sinfín de requisitos burocráticos.

Trescientas cincuenta personas de variopintos estilos, formaciones, inquietudes, intereses y valores agrupados en una sala con aire acondicionado en la que Rakar ha hablado de aprendizaje conjunto, metodología participativa, horizontalidad en las relaciones y de cuatro competencias clave para la puesta en marcha de la innovación social:  la confianza, la participación, las redes y la dinamización del conocimiento. También ha alertado del riesgo de dañar la vitalidad de la innovación social si se interviene en exceso desde las instituciones, y ha recordado que los verdaderos protagonistas son los ciudadanos: ustedes y yo.

El pretexto de la jornada era la presentación de la Guide Social Innovation que pueden consultar en internet, así como la totalidad de las ponencias de hoy.

La gran noticia es que la Basque Social Innovation es la única organización española que participa en la prestigiosa SIX, Social Innovations Exchange. Seguiré informando cuando lea ambos manuales facilitados hace unos minutos. Corto y cambio. Me voy a comer el pastel tradicional de almendras que hacen en Arrese.


jueves, 27 de junio de 2013

Viento de Cambio


Por la vehemencia con la que abrazo el cambio, ayer me llamaron Kamikaze. Dado que se trata de un término duro, hubiera podido sentirme herida con "el dardo de la palabra". Sin embargo, lo tomé como una alerta al ejercicio profesional de entrenadora que hablaba más de quien formulaba la expresión (y sus valores) que de mí misma. 

El término fue utilizado con dulzura por el sabio Sabino Ayestarán quien me honró con su presencia en la conferencia que impartí en la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Guipúzcoa. En realidad creo que trató de equilibrar discursivamente la vehemencia de mi propuesta con la cautela-prudencia de su enfoque existencial. Y cuando se despidió a la salida me dijo al oído sonriendo: "Muy bien, Azucena... ¡ya hablaremos!".   Y lo haremos pronto en una de esas tardes en las que nos citamos para comentar libros, tendencias y zozobras éticas, otra de las cuestiones que ayer también lanzó ante los asistentes del  IE Business School e invitados. La fotografía refleja el momento de su intervención:


Para entonces yo ya había desgranado los orígenes del entrenamiento empresarial y desarrollado el concepto inner game (juego interior) o el poder de la actitud que me enseñó directamente Sir John Whitmore: no siempre podemos cambiar los hechos, pero siempre tenemos el poder de elegir nuestra actitud (acaso lo único que nos pertenece). Además de mostrar en el power point una fotografía tomada hace años con Whitmore, "cosifique" la actitud afable con la que podemos abordar la realidad con un libro sonriente de Imaginarium como vemos en la fotografía:

 

La previsión de los organizadores era que el evento durase cuarenta y cinco minutos. Estuvimos hora y media mientras las preguntas daban paso al debate y los asistentes mostraban interés por la reflexividad que lleva al diagnóstico, a la toma de decisiones, al plan de acción, al cambio y -finalmente- al logro de liderar la propia vida y los negocios.


Ya en casa no podía dormir. Estaba contenta porque había ofrecido mi primera conferencia ¡de pie! (nunca me había atrevido con anterioridad) y lo había hecho sin mirar el texto (memorizado) y hasta me había acompasado con las diapositivas. La adrenalina interfería el sueño así que me levanté, abrí el ordenador, y miré la variada definición de kamikaze. Me quedo con dos acepciones que provienen del japonés: flor de loto (al fin y al cabo la azucena es una flor ¿no?) y viento divino... ¡ni tan mal! Kamikaze. 

martes, 25 de junio de 2013

Una sabia en el acuarium


Por fin he descubierto donde se halla la casita de mis sueños. Primero se la muestro y luego me explico.




Se encuentra en un bosque de Red Bay, municipio canadiense cuyo censo asciende a 264 personas reagrupadas en 80 familias con una media de edad que no alcanza los 40 años. Si yo viviera en esa casita de madera ¡sería la más anciana del lugar! Bueno no... está Selma Huxley una de las mejores investigadoras de la historia pesquera de los vascos quien ha conseguido que Red Bay sea declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. 

Esta mujer sabia de 86 años ha recibido en San Sebastián (Guipúzcoa)  la Medalla de Oro del Aquarium por su larga, comprometida y fértil trayectoria profesional. ¡Un fantástico modelo inspirador!


Txalupa ballenera vasca, en Red Bay (Canada)

jueves, 20 de junio de 2013

Un murciélago en la catedral


Todo comenzó un jueves cualquiera del mes de junio, en Bayonne (Francia).


El tren procedente de Toulouse llegaba con media hora de retraso. Dimos un paseo bajo el límpido cielo azul.


Ya con ella, la violinista sobre el tejado de cinc, viajamos a Capbreton en cuyo puntal marítimo tomé esta fotografía.


Después de una copa de nata y helado en una terraza nos acercamos al concierto de Dax. Ella dirigía la orquesta. Un murciélago revoloteaba encima de los músicos y debajo de la cúpula catedralicia. "Concierto" de la Orquesta de Cámara de Toulouse y "Desconcierto" del murciélago. No logró distraer a los músicos. Les aplaudieron tanto que tuvieron que ofrecer dos piezas extras.


La nostalgia volvió a casa en tren. Es bonito vivir para contarlo.

martes, 18 de junio de 2013

A fuego lento


No es porque acabo de disfrutar de una comida deliciosa. Tampoco porque la hemos regado con buen tinto ecológico (sin sulfitos). Sencillamente es que tengo ganas de reír y que la realidad muestra su cómico rostro en cada esquina. Si miramos. 

Yo decido mirar, reírme y ser feliz. Ya saben, como una lombriz. Leyendo hoy a Carl Honoré en La lentitud como método me encuentro la joya de que el Vaticano no absuelve los pecados que se confiesan mediante aplicaciones del smartphone. El planteamiento es de risa... ¿no les parece? Tampoco computa como válido acudir a un funeral sin bajarse del coche ante un féretro encerrado en un escaparate. Creo que ya hemos llegado al paroxismo, a que la realidad supere la ficción.

Por si fuera poco, al mediodía me he encontrado en la calle con una mujer a la que llamaré Amaia. Ella venía cargada de hacer recados. Yo iba con mucha prisa. Las dos hemos frenado el tiempo para vivir nuestro aprecio mutuo. Y, de repente, un anciano ha elogiado con lascivia los pies de mi amiga. Nos hemos reído, momento en el que el octogenario ha aprovechado para contarnos su soltería, ciertas dificultades anatómicas y algunos comentarios de su médico de cabecera. Le hemos pedido que nos dejara tranquilas  y se ha ido, pero antes ha vuelto a reiterar la belleza cierta de los pies de Amaia.



Casi todo depende del color con el que se mire, y desde luego la realidad me parece cada jornada más poliédrica, divertida y desafiante. Cuestión de mirada, que dirían en Palo Alto. Y de observación -me permito apostillar-. Posición de testigo... ¡Mientras hacemos! A fuego lento.


domingo, 16 de junio de 2013

Alicia en el Laberinto. Conferencia


Con frecuencia me pregunto si la creciente complejidad de mis lecturas tendrá alguna repercusión en la calidad de mi trabajo cotidiano con personas. Aunque todavía no alcanzo una respuesta, tiendo a inclinarme por la negativa, es decir: que a más información, contraste, sinápsis, cursos, conferencias, congresos y vídeos Ted no obtengo necesariamente mejores resultados en el servir y entrenar, mi trabajo de consultora artesana.  

La complejidad enreda a mi mente en laberínticos meandros. Cabe entonces preguntarse ¿por qué lo hago? Aquí sí he alcanzado una respuesta: por placer, por el puro placer de comprender la relación causal de las cosas intuyendo ciertas claves de éxito.

Pondré un ejemplo sobre la paradoja en la que vivo. Cuando en el 2003 me encargaban las primeras conferencias, me sentía bastante segura al coctelear cuatro-seis conceptos clave, cosificarlos en metáforas pedagógicas como la bellota (que ya tiene en sí misma el potencial para convertirse en roble) y ¡voila! contarlo con cierta soltura y desparpajo. Así me desplacé por la geografía nacional sentando cátedra (es un decir) en las Universidades de Vigo, Alcalá de Henares, Complutense (Madrid), Deusto (Bilbao)... y en varios centros de negocios. Todo el mundo se llevaba una bellota de los montes vascos. El caso es que -por lo que he sabido después- algunas personas han retenido en su memoria aquellos cuatro-seis conceptos durante mucho tiempo. ¡Misión pedagógica cumplida!


Diez años después me siguen encargando conferencias en foros ilustrados lo que añade una dosis de vértigo que -unida al laberinto de mi mente y a la complejidad de las lecturas de la última década- está convirtiendo en un auténtico desastre mi intento de contar algo coherente sobre mi trabajo en la conferencia prevista para el miércoles día 26 de este mes de junio en la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Guipúzcoa.

He escrito ya dos borradores: más de treinta folios. De momento no veo sentido alguno a lo recopilado por ser poco o demasiado original, muy o nada personal, demasiado localista o internacional, emergiendo aún como una tendencia o ya consolidado en el mercado español, muy americano o europeo... A lo mejor me estoy volviendo loca, he perdido mis competencias comunicadoras y la capacidad de sintetizar, o sencillamente es que este año no he recogido bellotas. ?!

Por fortuna el tercer borrador avanza en dos tramos bien diferenciados. Hasta la página nueve he escrito el "estado de la cuestión", es decir: los últimos datos del entrenamiento empresarial según diversas fuentes planetarias. He sintetizado la encuesta Sherpa 2013, estadísticas de la Yale School of Management, mi propia percepción "a pie de obra" en los últimos diez años, el avance de tendencias del director del IE Business School, y la manera de impulsar proyectos emprendedores desde The Hub, Madrid.


Tras el repaso de lo que hay, he diseñado un diagrama de flujo en el que resumo el proceso de entrenar para lograr, a partir de cambios en las actitudes y los comportamientos. Aunque no lo cuento como en 2003 me sigue apasionando el impacto del entrenamiento en las personas y organizaciones.

Todo comienza con la sensación de malestar-inquietud que nos lleva a un proceso de reflexividad del que somos capaces de extraer un diagnóstico que -previa toma de decisiones- se volcará en un plan de acción que, a su vez, nos llevará al cambio -en este caso adaptativo (por presiones externas)- y de ahí al logro.

Si todo comienza con la sensación de bienestar-éxito el proceso es idéntico excepto por tres salvedades: en ese caso el cambio es intencional (por razones internas y búsqueda de auto-superación), el ritmo suele ser más ágil (voluntariedad), y el porcentaje de lograr éxitos se incrementa. Nosotros elegimos: ¿cambio adaptativo (porque no queda más remedio) o intencional (para evolucionar, progresar)?


Malestar + Reflexividad + Diagnóstico + Decisión + Plan de Acción + Cambio = ¡Logro!

El laberinto clarifica su caos. Alcanza la página dieciséis, en dos tramos bien diferenciados. Quizá no resulte del todo desastroso  ;-D